martes, 1 de febrero de 2011

Y fue sin querer.

Pensé que sería imposible, que no habría manera de salir de esto. Mi vida era uno de esos agujeros negros del espacio, sin brillo, alejado de las estrellas. Era difícil imaginarse bien después de eso, cuando ni siquiera yo misma hacía nada por salir.
Pero hay veces que la vida te sorprende, te da ese pequeño empujoncito que necesitas para seguir, después de varios meses dándote la espalda. Y entonces llegaste tú. Haces que me olvide de todo lo demás por un momento. Haces que no me importe plantearme si estar contigo está mal o está bien. Simplemente disfruto esos momentos en los que me robas una sonrisa cuando menos me lo espero.
¿Quién lo habría dicho? Eres la persona de quien menos lo esperaba. Te has convertido en mi estrella particular, que alumbra incluso más que el sol, o que las lucecitas del árbol de navidad siempre tan brillantes e hipnotizantes.
No significa mucho más que esto. No tiene por qué significarlo. Sólo sé que te tengo que decir: Gracias.




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