domingo, 1 de mayo de 2011

Deformaciones

A veces me gusta recordar viejos tiempos, mirar antiguas fotos... A veces lo hago y sonrío. Pero otras... no sonrío demasiado. En concreto porque tengo una fotografía en la que estamos tú y yo, raramente juntos. Reconozco que me paso mirándola más tiempo del que debería. No porque te eche de menos, realmente no lo hago en absoluto, sino porque me parece una pequeña pero gran prueba de la estupidez. Sí, de mi estupidez en concreto.
Me he dado cuenta de que yo te abrazaba con ilusión, con un cariño infinito, aunque no me gustaría llamarlo amor. También sonreía, con ganas, y te miraba con admiración, como embobada, presa de un sueño profundo. ¿Y Tú? Tú mirabas hacia el mar. Lejos, al horizonte. Estabas quieto, sereno y tranquilo, con el cabello despeinado por la brisa, y pasabas descuidadamente tu brazo por mi cintura. Eso es todo. Y créeme que me encantaría añadirle adjetivos de afecto, pero no puedo. Te miro... y es imposible. Queda claro. Yo te quería. Tú a mí quizá sí o quizá no.
Se ve que con el paso del tiempo aprendes a ver las cosas. Cosas realmente insignificantes que en su momento pasas por alto, cegado por tus propios sentimientos, y una vez que sabes la verdad lo ves todo claro. Y te preguntas ¿Por qué no pude verlo? y yo digo: es un mecanismo de defensa, queremos vivir engañados y ser felices más tiempo. La verdad duele demasiado para vivir con ella cada día.


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...