sábado, 6 de agosto de 2011

Sensaciones

Párate. Reflexiona. Bucea entre tus propios pensamientos. ¿Sientes eso? Sí, es otra vez esa sensación, ese pequeño no sé qué que te dice un sí o un no. Que, si te detienes a escucharla y le prestas unos pocos minutos de atención, te advierte del peligro o te empuja a elegir entre la izquierda y la derecha en una de esas bifurcaciones de los caminos que se abren ante ti día a día.

¿No te has preguntado nunca por qué tu estómago protesta antes de coger un avión? Quizá es que no quieres hacerlo. Quizá es que sabes que no lo pasarás tan bien como la publicidad promete. ¿Y recuerdas qué es lo que te aconsejan los que se creen entendidos? ¡Hay que arriesgar! Pero... ¿Qué clase de presión inhumana es esta? Yo digo, cuando sea el momento ideal lo sabrás. Entonces tu estómago no gritará, tus ojos no girarán hacia atrás, tus manos no tocarán las letras del billete una y otra vez, como si quisieran borrar esa fecha.

¿Y otras veces no reconoces ese empujoncito que te da el subconsciente? ¿Ese que dice, lleno de esperanzas, que volverás a...? Sí. Hazle caso, lo lograrás. Cuando tu mente no formule un "Ojalá" o un "Tal vez" o un "Puede que" o un "Quizás". Cuando sabes que lo sabes. Entonces sucederá. Nadie avisa del tiempo, pero llegará.

¿Y esas extrañas veces en las que por arte de magia recuerdas a aquella persona y al poco tiempo se cruza en tu camino? No te preocupes, no tienes poderes de medium, solo es de nuevo... eso. Aprende a utilizarlo, a saber cuando llega, a aprender de su positivismo y sus consejos, cálmate con sus engaños, sonríe con sus promesas, relájate en sus reflexiones.

Así que confía, cree. Si esa sensación en ti no vacila, el destino no vacila.


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