martes, 27 de septiembre de 2011

The only exception

Desde pequeña me enseñaron lo que era romper el corazón, lo que era llorar por amor y lo que era creer y esperar promesas que jamás se iban a cumplir. Y de lo que había de surgir un corazón de piedra, aderezado con una barrera infranqueable nació un corazón de papel, que se inunda con tan solo el caer de una gota y en el que parecen repetirse errores como un castigo de repetición de líneas. Pero ahora ya he aprendido, asique olvídalo.
En lo más hondo de mi alma sé perfectamente que el amor nunca permanece, y por eso debemos encontrar un modo de hacerlo por nosotros mismos o mantener una dura máscara. Y por eso he decidido vivir así, manteniendo una confortable distancia entre nosotros e intentando convercenme a mí misma de que estoy bien en esta soledad porque por ningún otro merece la pena correr ese tipo de riesgo. Pero, ¿Sabes qué? temo decir que tú eres la única excepción.
Intento tener una estricta adherencia a la realidad, mantener los pies pegados al frío y duro suelo, pero no puedo ignorar la evidencia ni dejar escapar lo que tengo delante de mí en estos momentos, porque me has dejado pistas que me hacen ver que no fue tan solo un sueño y me llevaste por el camino de creer, y porque me he dado perfecta cuenta de que tú eres mi única excepción.


sábado, 24 de septiembre de 2011

Miedo

Cambié aquel mariposeo en el estómago por punzadas de angustia al verte pasar. Aquella pequeña manía de girarme hacia tu ventana sonriendo por miradas hacia el suelo. Esa costumbre de tener que mirarte cada pocos minutos por evitarte cerrando los ojos. Puedo decir y aparentar tener deseos de verte, de hablarte, de abrazarte... pero, ¿En verdad? ni siquiera quiero imaginarte. Tengo miedo. Sí, miedo.

¿Y qué pasa si un día te necesito? Entonces todo cambia. Las horas, los días, incluso los segundos se vuelven pesados. Se hace un nudo en mi garganta y no sé mirar hacia otro lado. Pero el miedo no se va. Sigue ahí, en cada uno de los rincones de mi mente, y ha borrado toda mi capacidad de soñar despierta.
Miedo a verte, a no verte, a que me hables, a que no me dirijas la palabra, a que me olvides, a que regreses, a que me odies, a repetir nuestros errores, a no repetirlos jamás, a ser feliz sin ti, a que tú lo seas sin mí, a no serlo nunca...

Porque nadie sabe qué se hace cuando el amor se acaba, porque puede ser un error, y convertirse en tu mayor pesadilla, en ese fantasma que te sigue atravesando todas las paredes de tus "¿Y si no hubiera...?". Porque nadie sabe qué te espera tras perder todo lo que anhelabas y rara vez conseguiste. ¿Y esas decisiones llamadas "estupidez", algunas que quizá ni siquiera tú tomaste, y fueron tomadas por ti? ¿Cómo las recordaremos? ¿Con angustia? No, con miedo.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Es hora de detenernos

...Y sentirse mudo al no poder gritar aquello que quisieras simplemente decir, y algunos no te dejan tan siquiera insinuar.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Bon appetit

Hoy nos levantaremos mirándonos de nuevo a los ojos. Hoy será un día perfecto, apetecible, recordable, sin excepciones. No nos evitaremos ni huiremos de nosotros mismos. Será un día bonito, de los que ya no nos quedaban. Sin malentendidos, sin discusiones. Veremos empezar el otoño. Nos reiremos sin necesidad de hacernos cosquillas. Te enseñaré las cosas que nos hemos perdido hasta ahora. No tendrás que llamarme porque estaré a tu lado, transparente como el río en el que nos salpicaremos. Quizá me ponga esos shorts negros que tanto me gustan para saltar con el perro en el cesped mientras me sacas fotos. Quizá me haga una coleta para dejar que me sueltes tú el pelo. Nos divertiremos mirando cómo nuestras sonrisas se reflejan en las gafas de sol. Viajaremos por caminos extraños, de esos que no has pisado nunca, y llenaremos el coche de refrescos de fresa y galletas de chocolate. Tengo muchas expectativas en este día, y por primera vez en mi vida sé que no serán una decepción.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Triste vida de los cineastas

En la vida no hay banda sonora para momentos románticos, ni tristes, ni peligrosos... No hay fundidos a negro al terminar un momento especial, ni fundidos a blanco que evocan recuerdos. No hay cambio a tono sepia ni a escala de grises. No se enfocan las sonrisas, ni las miradas, de los pequeños detalles como un paquete sobre la encimera o un jarrón hecho añicos en el suelo del salón. Las imágenes de recuerdos no se superponen con uno mismo mientras conduce su coche a toda velocidad. No hay iluminación cuando cae la noche ni un desvío de la imagen cuando ocurre un accidente. No hay congelados, ni pequeños pero vitales gestos, ni ese sonido que imita a un lento latir del corazón mientras lo demás pierde sonido y movimiento. No hay voces profundas sacadas de un doblaje, ni sonidos limpios al pisotear baldosas. En la vida no hay fin tras las alegrías, el tiempo sigue y te da pie a que cometas grandes y profundos errores.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Yo no quiero un "Para siempre".

Solo hay una cosa que dura para siempre, y es tu propia vida. Ni siguiera tus amigos, ni siquiera tu familia, ni siquiera tus recuerdos... Quizá hemos sido unos soñadores al pensar en cuentos de hadas, pero se acabó. Yo no soy ninguna princesa, y los sapos son venenosos, y tú no eres un príncipe ni tienes un caballo blanco, y mucho menos vas a venir a buscarme, cogerme en brazos y subir una escalinata. No, esto no es Hollywood.

Sin embargo, debo admitir que te quiero. Que no aceptaré que me prometas un "para siempre", pero aceptaré todos tus besos, tus abrazos, tus caricias... Simplemente hasta que en nuestros ojos ya no haya ese brillo. Que sean días, meses, años... aunque sean unas simples horas. Deja que el tiempo decida, solo te pido que mientras pase ese tiempo no lo pierdas, que lo disfrutes a mi lado.

No existen los finales felices, porque lo que es feliz de verdad nunca termina, muere contigo.


Juguemos a no hacer nada

Dicen que el que no arriesga no gana. Que hay que arrepentirse únicamente de las locuras que no cometas. Que es mejor fracasar en el intento que no intentarlo. Pero... nadie habló de tener buenos resultados. Yo ya lo siento, pero tengo que admitir que no soy buena en este juego. Bueno, más bien en ninguna clase de juego. Fingí ser lo suficientemente fuerte para creerlo, y lo conseguí, o al menos durante un corto periodo de tiempo vi la vida a mi favor, noté cómo el sol sonreía todas las mañanas y quise sonreir con él. Sin embargo ya es septiembre. Adiós verano. Hola nubes. ¿Queréis saber qué pasó? Pues sí, fracasé. Yo no soy ninguna Blair Waldorf. Me dejé llevar por ilusiones e impulsos, por planes aparentemente detallados que ya no tienen sentido.

Ahora todo está al revés. El karma no funciona, mis soluciones no son efectivas, y la ley famosa se cumple al ver que, efectivamente, todo podía empeorar. Pero la gente sigue diciendo por ahí que es mejor arriesgarse. Yo ya perdí. ¿Quieres probar tú? ¡Genial! Pues yo tengo otros planes. Mira, ya sé lo que vamos a hacer, y eso es... absolutamente nada. Se trata de que yo me quedo aquí mirando, los demás se divierten, y no pierdo nada más. Tampoco gano, pero consigo lo que tenía hace algunos años: estabilidad. No una estabilidad muy feliz y plena que digamos, pero vacía de decepciones, errores y malos entendidos.
Sí, estoy cansada, soy aquel que en las películas tropieza y dice: "¡Sálvate tú!"


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