sábado, 24 de septiembre de 2011

Miedo

Cambié aquel mariposeo en el estómago por punzadas de angustia al verte pasar. Aquella pequeña manía de girarme hacia tu ventana sonriendo por miradas hacia el suelo. Esa costumbre de tener que mirarte cada pocos minutos por evitarte cerrando los ojos. Puedo decir y aparentar tener deseos de verte, de hablarte, de abrazarte... pero, ¿En verdad? ni siquiera quiero imaginarte. Tengo miedo. Sí, miedo.

¿Y qué pasa si un día te necesito? Entonces todo cambia. Las horas, los días, incluso los segundos se vuelven pesados. Se hace un nudo en mi garganta y no sé mirar hacia otro lado. Pero el miedo no se va. Sigue ahí, en cada uno de los rincones de mi mente, y ha borrado toda mi capacidad de soñar despierta.
Miedo a verte, a no verte, a que me hables, a que no me dirijas la palabra, a que me olvides, a que regreses, a que me odies, a repetir nuestros errores, a no repetirlos jamás, a ser feliz sin ti, a que tú lo seas sin mí, a no serlo nunca...

Porque nadie sabe qué se hace cuando el amor se acaba, porque puede ser un error, y convertirse en tu mayor pesadilla, en ese fantasma que te sigue atravesando todas las paredes de tus "¿Y si no hubiera...?". Porque nadie sabe qué te espera tras perder todo lo que anhelabas y rara vez conseguiste. ¿Y esas decisiones llamadas "estupidez", algunas que quizá ni siquiera tú tomaste, y fueron tomadas por ti? ¿Cómo las recordaremos? ¿Con angustia? No, con miedo.


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...