jueves, 17 de noviembre de 2011

Recuerdos de San Valentín

Te despiertas por la mañana, como un día normal. Y no sabes por qué razón estás más contento que de costumbre. Entonces recuerdas qué día es. Solo es un día más. Un santo más. Pero, por alguna razón u otra, piensas únicamente en esa persona especial. El corazón te hace pum-pum pum-pum a un ritmo frenético y contagioso, continuamente, y cada vez más rápido a medida que pasan los minutos. Te sorprendes poniéndote el mejor perfume que tienes, con tu camisa más bonita y esa pulsera que te regaló hace unos pocos meses, y, antes de salir de casa, coges un pequeño paquetito envuelto y suspiras.

Cuando le ves te lanzas a sus brazos como nunca antes lo habías hecho, y cuando paseas a su lado sonríes y miras distraidamente los escaparates de las tiendas, llenos de globos en forma de corazón. Por desgracia, el día termina. Al regresar a tu casa te dejas caer sobre tu cama con un nuevo peluche y sonríes, mientras recuerdas todos aquellos momentos...


Pero es un día normal, ¿No? Porque realmente no tenemos que esperar al 14 de febrero para querer a una persona, y darle un beso como si fuera el último.


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