miércoles, 19 de diciembre de 2012

Scarlett

Relato adaptado de Mon Fabuleux Destin, blog de mi compañera futura guionista, justa escribimos el guión de "Scarlett".


Cuando termine este relato entenderéis por qué hoy duermo entre rejas.
Mi querido Will... El destino quiso que tuvieras el fuego que necesitaba. Aquel antro estaba lleno de hombres, ruidosos y molestos. Pero él era elegante, refinado, de facciones varoniles y francamente atractivas. Y me miraba. Me encanta esa sensación que produzco en los hombres. Aquella fue mi perdición. Me acerqué a él con mi tenue movimiento de caderas. -¿Tienes fuego?- Le dije. Su sonrisa de medio lado me cautivó. Prendió mi mechero y le miré fijamente a los ojos mientras fumaba. No tardó en invitarme a una copa. Sabía que no podría resistirse a mí y yo... me sentía tan sola... 

Salimos de aquel bar hasta arriba de alcohol. Pensé que él sería una buena compañía esa noche. Probablemente me llevaría a su casa y me haría suya sólo por unas horas. Pero entonces lo vi. Su Maybach Zeppelin brillaba a la luz de las farolas de la calle oscura y ruidosa de New York. Ese coche era de alta gama, asientos de cuero, líneas elegantes... No sé conducir, pero sé diferenciar los coches caros. Ambos nos fundimos en una noche de pasión en el asiento trasero. Me seducía más esa idea que su casa. ¿Quién sabe? Quizá él mereciera la pena...

Y así resultó. Encontré en él mi cómplice perfecto, mi amante desenfrenado. Formábamos una pareja invencible, el dinero nos llegaba a borbotones. Mientras yo utilizaba mis fabulosos encantos para distraer a nuestros contrincantes de póker, él trampeaba el juego. Yo sólo tenía que atraer incautos compradores a nuestro negocio negro de joyas, o elaborar exquisitas tartas con soufflé de cianuro, y él me llenaba de abrigos de pieles, de diamantes, de cenas en los mejores restaurantes de la ciudad... Oh, Will... me lo puso tan fácil... Vivíamos entre fiesta y fiesta, en bares llenos de sucios gángters. Era el cómplice perfecto, juntos robábamos bancos, yo sólo tenía que complacerle cada noche. Debo reconocer que él me excitaba realmente. Pero nunca olvidé separar el placer de los negocios.

Había otro hombre, Rohnny. Le llamaban 'El flaco'. Tuve la oportunidad de conocerle y trabajar con él en un ocasión. Siempre me citaba en un café de la Quinta Avenida y se sentaba a mi lado, a escasos centímetros de mí. Sus ojos eran profundos, como la oscura noche. Su cabello era grácil y fino. Sus facciones juveniles, no llegaba a los treinta. Desprendía atracción por cada poro de su piel. Su miraba me desnudaba cada vez que se posaba en mí. Sus manos me provocaban temblores cuando me rozaban. Una noche me citó en secreto. La recuerdo perfectamente. Llovía y mi vestido se ceñía a mi cuerpo. Las gotas caían de su flequillo resbalando por su esbelto cuello hasta llegar a su pecho, donde su camisa blanca se pegaba resaltando su figura. Caminábamos en silencio cuando de repente se paró y se volvió hacia mí, sólo para apartarme un mechón de mis labios rojizos de carmín. De pronto todo se aceleró en segundos. Rohnny me estrechó contra la pared y ambos nos devoramos el uno al otro. Nunca pude pensar en Will. Mucho menos que estuviera a pocos metros de nosotros, viéndolo todo con sus ojos de traidor.

Pocos días después Will me invitó a cenar en el Palm Blue. Era un restaurante famoso y elegante. Música suave, caviar, velas... ¿Qué más se podía pedir? Le encanta sorprenderme. Más de lo que me hubiera imaginado. La charla en aquella velada era trivial, sobre caviar, creo recordar. Y entonces llegaron. Policías de Manhattan entraron ruidosamente. Me cogieron de repente, sólo pude ver un mar de uniformes, ni siquiera me percaté de la pausa de la música. Intenté soltarme como pude, y quise pedirle ayuda a Will. Pero cuando le miré él permanecía impasible en la mesa, bebiendo champagne de su copa. Entonces lo comprendí todo. Mi compañero, mi cómplice, mi fiel amante... me había trainionado. Insulté y maldije cada parte de su alma, todo en vano. LO último que recuerdo de él fue su repugnante ironía -Tranquila, querida, yo pago la cuenta.- Me dijo. Y todo en mi mundo se desvaneció.

Y ahora estoy aquí, encerrada entre paredes grises, sentada sobre un catre destartalado y chirriante, con un uniforme indigno de una dama. La policía se jacta de haber encarcelado a la buscada delincuente Scarlett, famosa por su melena pelirroja como un día en el infierno. En secreto admitiré que jamás debí dejarme llevar con Rohnny, pero sobre todo, jamás debí confiarme de alguien como William, ese lobo escondido entre opulentas pieles de cordero.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Hopelessly devoted to you

Sé que no soy la primera en llorar tu ausencia. Sé que no son mis lágrimas las únicas que se han derramado por  desamor. No soy la única que ha sufrido tus desaires, ni la última tampoco. No soy la primera chica que se ha pasado largo tiempo sin poder sacar un recuerdo de la mente. Ni soy la especial que piensa que su amor hacia él era distinto, inexplicable. Mi vida no es pues la más triste ni la más difícil al no poder tenerte entre mis brazos. Mis sueños no son los únicos que te secuestran cada noche para levantarme con la almohada empapada, ni mis pesadillas las únicas que te reclaman para amargarme los pocos recuerdos bonitos que tenemos. Tu amor, o lo que quiera que fuera eso, no era lo más especial de la tierra. No, no soy la única que hace más locuras una vez que te has ido que cuando te tenía. Pero para mí así es. Para mí, que ahora miro a las demás parejas, por muy ridículas que sean, con envidia de quien se siente solo, tu amor era todo a lo que una persona puede aspirar. Aquello que siempre has deseado desde que empezaste a ver comedias románticas. El no poder tenerte ahora no es un dolor cualquiera, una lágrima cualquiera, es algo que desgarra por dentro y a la vez va enfriando lo poco cálido que queda. Creo que es algo distinto del mismo modo en que los demás creen que me entienden, hipócrita y peliculero. Pero sí que es verdad que no podré sentir lo mismo por esas tantas personas que dicen que hay ahí afuera, esas que supuestamente me merecen, entre las que dicen que está ese príncipe azul que llega después de besar muchas ranas. Pero para mí eres, fuiste y siempre serás único.


viernes, 5 de octubre de 2012

Don't speak.

No digas una palabra, porque ya sé lo que vas a decir. Sé lo que estás pensando. Después de todo puedo leerte la mente como si fuera un libro abierto. Un viejo y ajado libro con el número de páginas suficientes para llegar al corazón y no tantas como para ser pesado. Puedo ver que tiene la delgada cinta roja en la página del final. Y así es, como es nuestra historia. Empezamos con tanta pasión que se perdió en una explosión de fuego, lanzándonos al vacío. Tú y yo solíamos pasar horas juntos, gritando al aire todo lo que sentíamos. Todos pensaban que éramos dos estúpidos jóvenes con suerte. Realmente lo éramos. Pero nuestra novela pasó al siguiente capítulo. Así que sí. Sé lo que vas a decir. No hace falta que me lo expliques , porque duele. No digas nada, no necesito saber las razones. Dejémoslo así, moriremos los dos, tú y yo. Y cuando eso pase simplemente me dejaré caer en el sofá donde solíamos estar. No seré tan tonta de fingir que todavía te importa.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Long live.

Espero guardar todos estos recuerdos en lo más profundo de mi mente. Todos estos sentimientos, los momentos, las sensaciones... He vivido el mejor tiempo de mi vida a tu lado. Sintiendo cada movimiento. Almacenándolo dentro de mí por si llega el día en que te pierdo para siempre. Si eso ocurre quiero pensar en ti y todo esto tal y como sucedió, sin perder ni un gramo, como si en mis recuerdos pudiera aún tocarte. Como ahora, que te siento aunque estés a kilómetros de mí. Y recordar cómo el mundo se paraba a nuestro alrededor cuando nos mirábamos, cómo para mí no había nada más que tú en ese momento. Cómo creamos nuestro propio cuento de hadas, que puede que no tuviésemos corona pero era mágico. Todas las sonrisas que nos sacábamos, aunque fuese con cosquillas, los abrazos siempre tan largos y fuertes, las caricias en silencio, esos momentos infantiles que sólo te permites cuando estás con la persona que amas. Incluso deseo recordar a aquellas personas envidiosas que se ríen de nosotros y nuestras cosas, siempre tan cínicas, criticando aquello que más anhelan, estallando en gritos de rabia al ver cómo dos locos enamorados van a comerse el mundo esta noche. Lo nuestro es tan intenso y estúpido que todo da igual, no importa lo que suceda, siempre será inolvidable. Yo siempre te he visto como alguien capaz de matar dragones por mí, de salvarme sin importar de qué. Pero algún día se acabará esta década. Si el tiempo decide separarnos, si algún día tienes niños, prométeme algo. Cuando les enseñes fotos por favor diles mi nombre, cuéntales cómo nos volvíamos locos, cómo deslumbrábamos, cómo las luces de la ciudad brillaban sólo para nosotros.




Tumblr.

My Tumblr here.


sábado, 1 de septiembre de 2012

Love... Love.

¿Hasta dónde llega la estupidez humana? Hace un tiempo nos marcamos unos límites. Luego te arrepentiste. Pero nunca los rompiste. Esos límites se convirtieron en un muro. Duro, realmente indestructible. Dicen que es el ganador quien escribe las reglas, quien narra la historia. ¿Eso eres? ¿Y yo qué soy? ¿Un perdedor resignado? Puede. No. No sé. ¿Qué más da? A fin de cuentas a nadie le importa. Ni siquiera a mí. El tiempo pasa y todo adquiere distancia. Cada día un poquito más. Hasta que un día estás tan lejos que no lo ves ni con prismáticos. Ese día todo pierde sentido. Ese día nos reímos. No hay lógica. No hay recuerdos. Sólo una masa de cosas que sabemos que han pasado y que están ahí, en algún lugar. Ese día todo ha sido una estupidez. ¡Ah! y, por cierto, estupidez quiere decir amor.


jueves, 30 de agosto de 2012

Clic

A veces en la vida de una persona, e incluso muchas, llega un segundo en el que todo se detiene. Estás frente a la supuesta persona que amas y de repente te empiezas a sentir extraño. Como si alguien te hubiese puesto ahí sin previo aviso, como si le hubiese dado a algún tipo de interruptor. Sólo pasa en unos breves segundos, pero te parece una eternidad. Y, sin quererlo, te preguntas qué estás haciendo ahí. Hace meses ni siquiera conocías a esa persona y todo era muy distinto. Y aquello te gustaba. Piensas que nada es como era antes. Pero... ¿Qué era eso de antes? Antes no había nada. ¿Qué se puede echar de menos de antes? Quizá  algún mensaje como "Hoy miré por la ventana mientras nevaba y pensé en ti". No sabes por qué, pero extrañas algo. Personas, momentos, cosas, acciones... Supongo que no era lo mejor del mundo pero aquello formaba un 'todo' especial. El pasado trae consigo cosas que nadie comprende, cosas que con el paso del tiempo adquieren valor. Pero no puedes pararte a averiguarlo. Aquí es donde estás. No importa como.




miércoles, 25 de julio de 2012

Saltemos al vacío

El amor es vulnerabilidad. En tu vida puedes llegar a amar a muchas personas, pero siempre hay una que hace que se te corte la respiración, que agita tu corazón hasta que queda totalmente mareado. Siempre oirás que hay personas buenas o malas, pero no es así. Sólo hay parejas que te hacen sentir seguro a su lado, y otras que es mejor evitar. Pero aquellas que te hacen sentir seguro, que sabes que siempre van a estar ahí, para lo bueno y para lo malo, no te hacen sentir ese cosquilleo que te recorre todo el cuerpo hasta la punta de los dedos de los pies. No les entregas tu corazón porque sabes que eres tú quien tiene el suyo entre tus manos. Sin embargo, cuando amas de verdad, cada día es una aventura. Cada mañana que te levantas piensas que pueden pasar muchas cosas, serás inmensamente feliz si todo va bien, y muy desgraciado si da un revés. Esa persona con la que lo bueno es sublime y lo malo es una tortura cada segundo. Que tienes ganas de verla y oír su voz cada vez que respiras. Y, sobre todo, esa persona que te hace sentir vulnerable. Sabes que tú felicidad está en sus manos, no importa si no es lo que la gente llama "buena", sólo sabes que tus ojos sonríen a su lado, que su ausencia moja tu almohada cada noche, que no sabes qué va a pasar el día de mañana y te asusta y te atrae de la misma manera. Entregarse a esa persona es como lanzarse al vacío, nunca sabes lo que puede pasar. Pero eso es el amor, ¿no? Asumir riesgos, desde el primer día hasta el último, hasta que tu corazón deje de latir, cuya única razón sería que el suyo hubiese dejado de latir primero.


lunes, 25 de junio de 2012

Big girls don't cry


Tu olor permanece en mí. No sé dónde estarás ahora mismo. No lo sé desde hace mucho tiempo. Después de todo el daño necesito el calor del refugio de mi propia protección. Un sitio en el que fingir que todo está bien es una ley natural. Un lugar de calma relativa.
Sé que siempre te echaré de menos, como un niño echa de menos su mantita, aunque estés a pocos centímetros de mí. Pero tengo que seguir con mi vida. No puedo dejar que el agua se estanque, porque se tiñe de un color anaranjado. Y sé que por mucho que espere nada va a cambiar, y el tiempo seguirá derramándose. Por eso es hora de que me distancie de ti, es tiempo de ser una chica grande. Y las chicas grandes no lloran.
Los cuentos de hadas no siempre tienen un final feliz, ¿Verdad? Y si me quedo como estoy ahora incluso la luz de su recuerdo se volverá tenebrosa.
A pesar de todo estoy dispuesta a ofrecerte mi mano si te caes, porque me gustaría que tú me tendieras la tuya si yo tropiezo. Sé que en la distancia aún compartimos pensamientos antes de acostarnos, justo en el momento en que la imaginación se desata con la mirada perdida en el oscuro techo, justo antes de cerrar los ojos y soñar juntos de nuevo, esta vez inocentemente.

domingo, 17 de junio de 2012

Johnny Fedora & Alice Bluebonnet

Cuando algo te marca la infancia, haciéndola aún más dulce, lo recuerdas con infinita nostalgia. Si es el caso de una película de dibujos animados, aquellas tan inocentes que nos pegaban a la pantalla, sientes cierta rabia cuando los demás no conocen una especial para ti. Ese es mi caso ahora mismo. Cuando era pequeña ya amaba el cine, claro que el de dibujos animados de Disney, y mis padres siempre me regalaban películas, que ahora ocupan todo el fondo de mi armario y jamás tiraré. Una vez mi madre apareció con una película en VHS un tanto peculiar. Era una recopilación de historietas variadas antiguas de Disney llamada "Mi Querido Mickey" [Link ]. Entre estas historias hay una en concreto que siempre permanecerá en mi memoria y sus canciones nunca se me van de la cabeza. Siempre que pienso en ella la recuerdo perfectamente y unas mariposas me recorren el estómago. Me da mucha rabia que nadie o casi nadie la conozca, y por eso hoy he querido compartirla. Es una historia de los años 50, en verdad es bastante tonta pero es muy dulce e inocente.
Trata de dos sombreros, un fedora de hombre llamado Johnny Fedora y un sombrero de mujer llamada Alice Bluebonnet, que están expuestos en el escaparate de una tienda de moda y se enamoran el uno del otro.


Se imaginan que se casan y se van a vivir juntos a una gran sombrerera, y tienen bebés sombreros.

La mala suerte es que compran a Alice y Johnny la pierde. Tiempo después Johnny también es comprado y una vez que está fuera de la tienda busca a Alice por todas partes, encontrándose con otros sombreros y cambiando de dueño. Incluso vuelve a la tienda para ver si ella sigue allí.

Finalmente, después de pasar muchas desgracias, cuando el pobre sombrero había perdido la esperanza de encontrar a Alice, alguien encuentra a Johnny y le hace unos agujeros para utilizarlo como sombrero de su caballo. La suerte fue que el sombrero de la yegua que iba a su lado era su querida Alice. Y así consiguen vivir juntos para siempre.

Como ya dije antes, es una historia un poco tonta y puede parecer una locura, pero para mí tiene mucha carga sentimental, así que no podía dejarlo pasar.
Aquí dejo el vídeo de la historieta. En voz original y en castellano. Merece la pena verlo, emociona. Espero que os guste :)







miércoles, 13 de junio de 2012

Tarde, pequeño.

"¿Cuándo se decide que es demasiado tarde?" Me preguntaste, tumbado el hierba mientras te acariciaba el pelo. Era una de esas preguntas que los mejores amigos se hacen mirando juntos hacia las nubes. La curiosidad inocente te invade de repente porque piensas que nunca lo sabrás.

Ha pasado tiempo desde entonces. Demasiado. Tanto que mi sonrisa ya no es la misma. Se ha aburrido de esperar. Y ya no tengo tiempo. Me pregunto durante cuánto tiempo hay que aguantar los desaires, los recuerdos, las lágrimas. Pero llega un momento en el que toda la perspectiva cambia. Incluso de la forma que ves a aquella persona que no hacía mucho te regalaba su tiempo.

Vale, puedes irte. Escucharé tus pasos alejarse por el corredor mientras me quedo de espaldas a ti, todavía en mi habitación, cada día un poco más vacía. Me quedaré con la mirada perdida en algún momento lejos de aquí, y cuando vuelva a la realidad justificaré lo que haces y miraré hacia otro lado. O quizá hoy no. Puede que ya no me apetezca fingir que tengo valor para eso. Tienes un problema, pero no es mi problema. Por mí puedes perderte a kilómetros de aquí hasta que me eches de menos. Puede que cuando eso ocurra me cojas de las manos y me mires a los ojos. Pero mejor búscate a otra persona que no te deje marchar, no me pidas ayuda, porque has cambiado. Empezaste salpicándote de barro, pero ahora estás completamente sumergido en el hondo charco.

"¿Que cuándo se decide que es demasiado tarde? Imagino que este es el momento, que así es como llega... Porque ahora lo es".



sábado, 9 de junio de 2012

Still fighting it

Buenos días, pequeña. ¿Has tenido dulces sueños? Vayamos a desayunar tortitas con nata y sirope. Tú de fresa, yo de chocolate. Como todas las tardes. Pero hoy será una mañana, porque tengo que hacerte una de esas reflexiones filosóficas que nos encantaban a la hora de la cena.

Todos saben que es difícil hacerse a la idea de crecer. Pero lo hacen. Déjame decirte que los años pasan y que  todos seguimos luchando. Y tú eres mucho como yo. Lo siento.

Quizá dentro de unos años ambas volvamos a estar aquí sentadas con un par de cervezas. Y te recordaré el día de hoy. Cuando te levantaste angustiada y todo cambió. Supe que sentías dolor cuando los días de lluvia y los días soleados evocaban en ti las mismas emociones. No sé si es bueno o malo, pero los días siguientes tú lucharás y lucharás. Y un día volarás lejos de mí.

Pero ese día no será hoy. Sé que te has tropezado y has llorado con la caída. Y esta vez mi pañuelo no te ha limpiado la tierra de tu rostro. Pensé que serías lo suficientemente mayor como para secarte las lágrimas y luchar por tus sueños, por tu vida. Y sé que lo eres. Pero esta vez quizá necesites que te abrace y no te suelte. Que te mantenga en un lugar seguro. Puede que me odies por ello. Pero quiero que dentro de esos años prometidos, cuando hablemos de hoy como pasado, uno de nuestros temas no sea haber cometido un error.

Tienes que ser valiente, porque sé que puedes, porque sé que lo eres, porque confío en ti, porque te quiero.




domingo, 27 de mayo de 2012

¿Para qué?

¿Para qué sirve un final?
Siempre estuviste ahí. Fue tu voz la que me calmaba cuando mis manos temblaban de miedo. Eras tú quien cogía una guitarra y entonaba canciones de The Pretenders cuando lágrimas corrían por mis mejillas. Me hacías sonreír en los peores momentos, y hacías ensanchar mi sonrisa en los mejores. Me enseñabas canciones que luego canturreaba brincando en mi sofá. Era a ti a quien esperaba durante largos meses para que regresaras con más ganas que la vez anterior.
Y ahora tengo que ver cómo te vas con lágrimas en los ojos. Y esta vez ya no hay nada que puedas hacer para evitar eso. Guardo la esperanza de que algún día aparezcas tapándome los ojos por detrás y me digas entre risas "¿Recuerdas aquella vez que te dije que no volvería? Era broma." Pero de momento lo único que me puedo quedar de ti es tu recuerdo. Tus mejores momentos, tu risa, tu música, esa forma tuya de calmar mis sentimientos... Pero si te vas ahora mi mente te recordará como algo perfecto, algo que jamás se irá, que vivirá conmigo para siempre, algo a lo que algún día yo pueda aspirar para hacer feliz a otra persona.
¿Que para qué sirve un final? Para que exista un recuerdo inmortal que nunca jamás nadie pueda volver a tocar.

domingo, 13 de mayo de 2012

Shake it out

Recojo y guardo todos mis lamentos cuidadosamente, como si fueran viejos amigos, para revivir nuestros peores momentos, como pequeños monstruos que vienen a jugar conmigo. Siempre está casi oscuro antes de la completa oscuridad. Oscuridad que me mantuvo ciega, como una tonta, y no me dejó ver lo que ahora me muestra la luz de la madrugada. Pero a alguien como yo le es imposible dejar el pasado aparcado en la calle de atrás. Lo arrastro como la cola de un vestido de noche roto que antes fue de brillante purpurina. Y nuestra historia viene como un lúgubre sonido, adornado con fotos de flores colores pastel. Pero en aquel baile yo no pude bailar. Es difícil cuando tienes al demonio tras tu espalda. Es un clásico romance desvanecido que te deja acabado. Un disparo en la oscuridad con el objetivo directo a la garganta.

Pero es hora de enterrarlo dos metros bajo tierra. Tengo que cortarlo, arrancarlo de mi acabado corazón sin gracia. Sacudirlo de encima como si tuviera la peste. Sabiendo que ya estoy maldito, haga lo que haga. Pero la esperanza se ve a lo lejos aparecer tras la gélida montaña, derritiendo la nieve, buscando el cielo.



domingo, 6 de mayo de 2012

Para alguien un poco retorcido.

Qué fácil es quererte poco a poco. Resulta casi mágico que los días pasen y nuestras sonrisas se vayan ensanchando. Que cada día a tu lado descubra algo más de ti que me encanta. Como esos gestos que haces después de besarme, o la facilidad con la que me duermo entre tus brazos, entre tus caricias, y tú me acoges ahí, en silencio. Es curioso que el tiempo a tu lado pase lento, fruto de la gran confianza que depositamos el uno en el otro. Las semanas parecen meses. Los meses no pasan. Es esa sensación de conocernos, de poder describirnos con tantos detalles. Pero tú consigues que se disipe el miedo a conocer esa parte no tan buena que todos tenemos. Porque cogida de tu mano ya no tengo miedo de nada.



domingo, 29 de abril de 2012

Your song.

Dile a todos que esa es nuestra canción. Dedícamela sólo a mí. Sonríe al escuchar sus tiernas palabras. Emociónate con su intensa melodía. Llora, si no estoy a tu lado. Incluso, si no estamos juntos, guárdatela en lo más profundo de tus recuerdos. Si alguien te traiciona poniéndola por la calle me gustaría que sólo recordases nuestros momentos. Nadie debe estropear aquel instante tan maravilloso en el que nos descubrimos. En el que nos miramos a los ojos sin pestañear y tus labios la recitaron como versos. Y luego otra vez. Y otra. Pero siempre como la primera. Así que por favor, por favor, resérvame esa canción. Porque es nuestra canción.


jueves, 19 de abril de 2012

Pobre mente hiperactiva.

Resuenan los ecos de problemas pasados. Las páginas escritas de tu diario inexistente retumban por las esquinas de tu memoria. Los rememoras acomodado en tu tranquilidad. Pero te entristece el hecho de saber ciertas cosas, de haber hecho ciertas cosas, o, tan sólo, de haberlas pensado. El hecho de saber que le amabas como una persona insana. De pensar en todas esas atrocidades cuya causa es un puzle en sí misma. Quizá ni siquiera sea digno de mención. Pero en la intimidad de una mente no hay condenas, ¿Qué puede pasar?


viernes, 13 de abril de 2012

Somebody that I used to know.

Muchas veces pienso en cuando estábamos juntos. Tú solías decir que estabas tan feliz que podrías morir. Yo solía pensar que alguien como tú era lo mejor para mí. A medida que pasó el tiempo fui sintiéndome solo en tu compañía. Pero aquello era amor, y me causó un dolor que todavía recuerdo bien. Ahora sé que se puede tener adicción a cierto tipo de tristeza, como a la resignación de un final. Siempre un final...
Entonces nos dimos cuenta de que aquello no tenía sentido, y admito que me sentí mejor cuando todo eso se acabó. Porque también algunas veces recuerdo los momentos en los que me hiciste algún mal, pero mantenerme creyendo en nosotros era algo que hacía con frecuencia. Y ya no quiero vivir de ese modo. Leyendo entre líneas todo lo que decías, intentando entenderte. Porque tú decías que nunca me dejarías escapar, pero yo nunca te he pillado colgando a alguien que solías conocer.
Pero, créeme, no hacía falta que me trataras de esa manera, como si nada hubiese sucedido, como si hubiésemos sido nada. Y ya no necesito tu amor, pero me siento herido porque me tratas como un extraño. No tenías que caer tan bajo, dejando a tus amigos encargarse del trabajo sucio y cambiando tu número. Ahora tan sólo eres alguien que solía conocer.


"Ven, por favor, sígueme siempre"

Me prometí a mí misma que no te escribiría hasta un día especial. Pero empezamos rompiendo reglas, así que rompamos también otras cosas. Rompámonos a besos, rompámonos la ropa en un arrebato de locura, rompamos nuestros papeles, rompámonos el corazón para pegarlo después con tiritas y muchos mimos. Y, por favor, sigamos así, perdiéndonos por carreteras secundarias, saltando vallas, persiguiendo animales campo a través, tumbándonos en el suelo, saltando de roca en roca, haciéndonos cosquillas vengativas... Sólo voy a pedirte que nunca me dejes sola, y a cambio te prometo seguirte siempre allá donde vayas, aunque haya que saltar por tejados o correr entre arenas movedizas. Todo estará bien si lo hacemos juntos. Y así, como ahora, poder decirte: Wow, me debes querer mucho para querer volver a montarte en un coche conmigo...



Cuando no éramos nada más que el sonido de un arroyo.

Ojalá supieras lo que estoy pensando ahora mismo. ¿Pero qué digo? No, no, mejor que no lo sepas nunca. Si navegaras por todos los recovecos de mi mente no querrías mirarme más. Cada vez que cierro los ojos tu cara se desfigura y se transforma, se convierte en otro rostro de rasgos distintos. Me siento desangelado. Desubicado. Mis ojos vacíos observan el remolino de sentimientos contradictorios que arrasa mi interior. Te miro, pero no te miro. Te toco, pero no te toco. Te siento… pero no lo siento. ¿Cuándo raptaron mi alma? ¿Y tú? ¿Cuándo vas a raptarme tú?

jueves, 22 de marzo de 2012

Querido John:

Hola, te escribo para contarte algo muy curioso.

Hoy he recordado la primera vez que te vi. Y es curioso porque no es aquella que ambos pensábamos y recordábamos riendo, sino otro día mucho más lejano, y, si cabe, mucho más especial. Cada día nos cruzamos con personas desconocidas, algunas veces incluso nos fijamos en sus detalles y nos generan bonitos pensamientos sobre cosas que pudieran pasar. Sin embargo, todas esas personas son como estrellas fugaces, que pasan, brillan, se van, se olvidan. Y es como si nunca hubieran existido.

Pues la primera vez que te vi fue una de esas veces. Y ahora puedo recordarlo todo. ¿Sabes? Podría decirte dónde estabas, cómo ibas vestido, cuál era tu peinado, quienes te acompañaban, lo que me dijeron... ¿Y sabes qué fue lo que pensé? Que eras demasiado para mí. Que alguien como yo jamás podría aspirar a estar contigo algún día. ¿Te das cuenta de lo que puede hacer el destino? No sé por qué me ha venido a la cabeza de repente, sólo sé que algo así no es casualidad. Y también sé que el tiempo es caprichoso, sabe que lo necesitamos, y juega con nosotros llevándonos de allí para aquí. Pero al final sólo hay un único destino, y ese día, en el que yo iba vestida de princesa y tú de príncipe azul, se repetirá.

No sé en qué parte del mundo estás, entiendo que hace mucho perdí el derecho a saber esas cosas. Pero, pasen los años que pasen, hay algo que tengo más claro que nunca, nos vemos pronto.(Querido John)




sábado, 17 de marzo de 2012

The firts time ever I saw your face

La primera vez que te vi pensé que el sol brillaba en tus ojos, y la luna y las estrellas eran los regalos que hacías a la oscuridad y a los cielos vacíos e interminables. La primera vez que te besé sentí la tierra moverse en mi mano como el corazón tembloroso de un pájaro cautivo que estaba ahí bajo mi mando. La primera vez que me tendí a tu lado sentí tu corazón tan cerca del mío que sentí que nuestra alegría llenaría la tierra y duraría hasta el fin de los tiempos. My love...




FTR

- Te quiero. Mucho. Como nunca quise a nadie jamás.

+ ¿Ah sí? Pues sólo hay un pequeño, pequeñísimo, insignificante e ínfimo detalle que es un inconveniente. Estás con otra.

- Eso no significa nada.

+ ¿Eso crees? Yo no lo veo así. No me malinterpretes, no es que ella me importe, ella me da igual. Pero si eres capaz de haber estado tanto tiempo con ella, y ahora volvemos a encontrarnos y me dices que me amas, que nunca pudiste olvidarme, que ella sólo es alguien a quien tienes cariño y que te hace la compañía que necesitas para no pensar en nada, o para no estar solo... entonces eres capaz de mentirme, de prometerme el cielo, y al tiempo dejarme por otra a la que le digas que la amas del mismo modo en que haces conmigo ahora mismo. Y yo quiero a alguien que sólo me quiera a mí.

- ¡Yo jamás podría hacerte esto a ti! ¿Y sabes por qué? Porque eres el amor de mi vida. Fui un estúpido, pero ahora lo sé.

+ ¿El amor de tu vida? Ya... Pues dime, ¿Cuántas veces se lo has dicho a ella? ¿Cuántas veces le has prometido un "para siempre"? ¿Cuántas veces has esperado en su puerta con una rosa? ¿Cuántas veces le has dedicado aquella canción? Y ahora reflexiona, y compara con cuántas veces lo hiciste conmigo, y míranos ahora.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Flor de cactus

Fuera el sol está brillando fuerte, la casa se vuelve de un tono anaranjado cuando sus rayos se filtran a través de las cortinas, y todo está bañado por una luz cegadora. Pero en tu mente está lloviendo. Una neblina gris lo cubre todo mientras los recuerdos caen como gotas de agua en una tormenta primaveral. Alguno de ellos se cuela por tus ojos. Esa lluvia cae ahora sobre tu desierto, donde hace florecer los cactus. Lo que antes era árido e intocable, peligroso, pero, de alguna manera, hermoso como nada que hayas visto jamás. Sabes que, de algún modo, prefieres eso a un inmenso jardín. Así llega un momento que te rindes sin más. No puedes luchar en contra de esa lluvia de recuerdos que ha roto todos tus paraguas, porque es eso lo que hace florecer su extraña e hiriente figura. Realmente no sabes por lo que has estado luchando, todo carece de sentido. Entonces entiendes que tiene su premio esperar la primavera donde nadie antes la ha esperado.
El hombre que mató a Liberty Valance. (John Ford)

martes, 28 de febrero de 2012

No es un secreto, díselo a todos.

Todo el mundo habla de que en la vida hay que improvisar, hay que cerrar los ojos y dejarse llevar. Y eso es lo que hacemos. Cada día nos levantamos sin saber qué puede suceder, qué nos va a cambiar la vida para siempre o qué lección vamos a aprender. Salimos a la calle dispuestos a aceptar cualquier cosa que ocurra. ¿Un nuevo amor? Perfecto. ¿Un encuentro con una antigua amistad? Adelante. ¿Un día de oportunidades? Claro que sí. Todos queremos dejar atrás los errores y concentrarnos en que el futuro venga limpio y puro. En parte es porque no sabemos qué deseamos y dejamos que el destino nos sorprenda.

Pero, ¿Y qué hay de los que lo tienen todo claro? ¿Qué pasa con los que saben exactamente lo que quieren y cómo lo quieren? Hay veces que sólo necesitas una cosa. Que sólo hay un camino que quieras seguir. Y no importa cuánto tiempo tenga que pasar hasta que se abra su puerta, ni cuántas oportunidades dejamos volar para centrarnos en nuestra meta. Porque a veces, y sólo pocas veces, nuestro corazón sólo deja un hueco libre con un cartel de "Reservado". Y sabemos que lo vamos a conseguir. Y esos sueños con los que despertamos cada día avivan las ganas de luchar para conseguirlo.

Porque a veces es mejor abandonar el "Lo conseguí por casualidad del destino" y sustituirlo por un "Lo conseguí porque era para mí".


viernes, 24 de febrero de 2012

Ruta 66

Estamos perdidos. Estamos perdidos los dos. Tú has naufragado entre botellas de ginebra, con barba de varios días sin ver el sol. Yo me he desviado del sendero, caminando en círculos en pleno desierto, acompañada de espejismos. Mi príncipe azul ahora es mi peor pesadilla. Tu princesa se ha rasgado el vestido y ha salido de fiesta. Nuestra vida se ha desmoronado como un castillo de arena. No hay esperanzas, no hay futuro, no hay motivación. Ya nada importa. A ti no te importa. A nadie le importa. Es tarde para cambiar de idea, pero pronto para rendirse. Pero mientras lucho en esta guerra mundial el control se me va de entre las manos como un corazón de arcilla. Sólo me quedan mis sueños. De que cambie el rumbo de la historia, de que sueltes el vaso y me mires, de que tomes conciencia... Y que se disipen las nubes, y volver a oler el perfume de una rosa entre tus manos.


domingo, 5 de febrero de 2012

¿Cómo decirlo?

Levantarse cada mañana pensando en lo mismo. Te miras en el espejo y ensayas la mejor de tus sonrisas. Sales a la calle y el viento frío aclara tu mente. Pero no lo suficiente. ¿Cuándo llegará esa brisa definitiva que arrastre lejos esos pensamientos? La gracia está en que depende de ti, pero tú no te sientes con fuerzas, y tampoco lo deseas de corazón, porque tu corazón está ocupado con otros asuntos. Las horas del día te distraen, pero no lo suficiente. Tú querrías estar en otro lugar... o no, quizá lo que estás buscando es estar en otro tiempo. El presente de tus recuerdos. En ellos no había por qué ensayar sonrisas porque salían solas, porque esa persona te las sacaba con mucha facilidad. No había que levantarse pensando en eso porque aquello en lo que sueles pensar estaba a tu lado, con esa mirada tan bonita, tan suya.

Ahora ninguna mirada es así, todas son vacías, empezando por la tuya propia. Podrás maquillarla pero sólo obtendrás una réplica como los cuadros de contrabando. Quizá antes tu propia mirada era tan bonita porque estaba hecha para ser dedicada. Exactamente igual que todo lo que hacías, por pequeño que fuera. Y ahora ni siquiera eso tiene el mismo sentido. ¿Qué lo tiene? Sólo los deseos que pides cada noche antes de acostarte. Aquel podría haber sido el mejor día de tu vida, pero falta ese algo. Ese algo que era, y es, todo. Pero ya sólo queda aferrarse a la idea de que mientras esa estrella de sensaciones esperanzadoras siga brillando más fuerte que el sol en tu interior, tu sonrisa tendrá un objetivo. Y, si aún sigues creyendo en las promesas y aceptas la mía, te prometo que se cumplirá. Dulces sueños.



viernes, 3 de febrero de 2012

Adaptación de última hora.

"Con qué dolor se llenó mi corazón de tinieblas, pues todo lo que miraba era muerte. Todos esos lugares eran un suplicio para mí y mi casa paterna era desconcertante infelicidad. Todo lo que había vivido con ella se había vuelto un tormento sin su presencia. Mis ojos la buscaban por todas partes, pero no estaba. Y todas las cosas me disgustaban, porque no la tenía. y ya no podían decirme que vendrá, como cuando vivía y estaba ausente. Me volví un gran enigma para mí misma y le preguntaba a mi alma por qué no estaba lo suficientemente triste y por qué me molestaba tanto, pero nada podía responderme. Con razón no me respondía, porque aquella queridísima persona que había perdido era más verdadera y mejor que el fantasma en el que debía esperar. Solamente llorar era dulce para mí y la sustituía en mi alma. Y el agobio de vivir era gravísimo en mí, y el temor de morir... Creo que cuánto más la amaba tanto más temía a la muerte, como una enemiga atroz, que me la había robado. Admiraba que los demás vivieran porque había muerto aquella a quien había amado. Y admiraba aún más el que yo aún viviera porque yo era para ella otro-yo. Bien dijo otro que era "la mitad de mi alma". Porque yo sentí que mi alma y su alma habían sido una sola pero en dos cuerpos. Así la vida era un horror para mí porque yo ya no podía vivir como una mitad... Yo me había quedado como un lugar triste en el que no podía estar, pero tampoco podía salir de él."

jueves, 26 de enero de 2012

Become.

"Hay mucho más sobre ti de lo que nunca les dejaste ver. Cerraste la puerta. Pero no para mí. Sé cómo te trataron mal, te amenazaron y te hicieron llorar. Llevo mucho tiempo intentando llegar hasta ti. Ya casi estoy ahí. Estoy lo suficientemente cerca para que me veas y te des cuenta. Durante este tiempo has estado escondida entre las sombras, ¿Ya has olvidado todo lo que solíamos soñar? Déjame recordarte que la luz no te ciega, sino que está ahí para ayudarte a ver. Yo no puedo ser el extraño que ha estado simplemente durmiendo contigo en la cama. Date la vuelta y ven hacia mí. Siento todo el dolor por dentro, y todo aquello que has negado que sientes. Así que ahora echa tu cabello hacia atrás y mira bien a tu alrededor, sintiendo cómo la verdad te ha encontrado aquí. Estás aquí conmigo. Deja al amor convertirse en el espejo, sin miedo de la situación de la que vienes. Tú... has llegado a ser preciosa."


lunes, 23 de enero de 2012

Milagros

Hoy mi tío abuelo me dijo que él creía en los milagros y acto seguido me contó dos historias.

Durante la guerra civil, en los pequeños pueblos, se denunciaba a tus vecinos no por ideología, sino por opiniones personales. En una de esas historias un buen hombre fue denunciado a los falangistas por discusiones con un vecino que poco tenían que ver con política. Aquel hombre fue llevado a un descampado donde le pegaron un tiro lo suficientemente hábil para no matarle. Tras aquel ataque una señora del pueblo le arrancó los ojos. Tiempo después, aquella mujer quedó ciega de por vida.

La otra historia que me contó trataba más o menos sobre lo mismo. Un vecino del pueblo, con fama de malo, apuntó todas sus denuncias en un papel y, cuando las tuvo todas, se fue a coger el tren que lleva hasta la ciudad de Salamanca, con la suerte o la desgracia de caer a una zona profunda con agua estancada. Puso todo su esfuerzo en mantener hacia arriba la mano para no mojar sus papeles de denuncia. Al oírle, un vecino se acercó a ayudarle y lo primero que hizo fue cogerle los papeles y, como cualquier persona curiosa, mirar a ver qué era aquello de tanta importancia. Vio su nombre el primero en la lista de denuncias. Como es de esperar, no siguió ayudando a aquel hombre, se marchó por donde había venido. Aquel hombre, el denunciante, se quedó cojo, también de por vida.

Mi tío abuelo lo tacha de milagros. Yo prefiero llamarlo un ajuste de cuentas que la vida nos da gratuitamente. Así que te sugiero que tengas cuidado del mal que causas a los demás, porque quizá seas tú el que acabe peor.

sábado, 21 de enero de 2012

Nos quedan cosas por hacer.

Nos quedan cosas por hacer. ¿A dónde vas? Aún tengo que bañarme contigo en la noche, cuando el agua parece más oscura y las siluetas de sus hondas brillan de forma especial. Aún tenemos que jugar al billar, yo con una de esas faldas a tablas. Aún no tengo una fotografía reflejada en tus gafas de sol, podríamos hacerla en una barca en el parque del Retiro. Aún no hemos dormido juntos bajo el techo de una tienda de campaña, luchando contra el frío de la noche e imaginando las estrellas en algún sitio ahí arriba. Aún nos queda coger el coche, llenarlo de refrescos y conducir hasta... no sé, donde me lleves con los ojos cerrados. Aún no recorrimos la ciudad en bici, llenando la cesta de flores. Aún no hemos ido juntos a la playa, no me has cogido de la mano para ir juntos a saltar las olas. Aún no me he puesto ese vestido violeta de volantes para acompañarte a una cena especial, que ciertamente no tendría nada de especial, pero lo especial lo pondríamos nosotros. Pero, ¿Sabes qué? No importa. No importa porque sé que lo haremos, algún día.


sábado, 14 de enero de 2012

Même si...

- Justo como lo predije, ya no hay vuelta atrás, estamos en un punto sin retorno. Y ya da igual quien tenga la razón. Sólo sé que merezco mucho más que esto. Porque sólo hay una cosa que quiero... Y si no es esto de lo que estás hecho entonces no eres lo que busco.

+ Más allá de mis debilidades tengo la fuerza suficiente para volver a creer. Incluso si el amor se enfría yo inventaré los colores. Si es muy tarde para volver daré marcha atrás a las horas.

- No hay manera, tú estás cambiando. Y simplemente hay algunas cosas que nunca serán mías... Ahora ya no estás enamorado, pero no pasa nada, está bien.

+ Pero yo quisiera ofrecerte lo mejor de mí. En lugar de marcharme quiero hacer renacer todo entre nosotros. Y en lugar de mentir superar nuestras diferencias. Amarte de otra manera. Darte todo de lo que estoy hecho, incluso si me faltan cosas de mí mismo por aprender. ¿Cómo definir el amor sin ti? Si tuviera que hacer todos los sacrificios rechazaría ese.


viernes, 6 de enero de 2012

Qué declaración tan cutre.

Te quiero.
Sí, lo sé, no es un principio muy original. Se supone que estoy aquí para decirte aquello que las demás nunca te han dicho, y en vez de eso te repito algo obvio. Pero es así. Es que es mirarte, verte sonreír con los ojos y... sólo me sale eso: te quiero. Tu imagen viene a mi mente y no hay mariposas, sino una cascada de sentimientos que fluye por todo el cuerpo. Es que por fin entiendo su significado, porque para la definición de amor te miro a ti y ya no necesito un diccionario. Con tu mirada tan dulce, brillante, inocente e ilusionada por verme. Con tu sonrisa tan particular que es contagiosa. Con tus palabras que hablan sobre un mundo demasiado bonito para ser cierto. Es que no lo sé...  tu pelo que me invita a despeinarlo, abrazarte para sentir el olor de tu jersey, ese tono de voz que sólo te sale cuando estás conmigo, lágrimas que brotan de tus ojos y me hacen ver que es verdad... ¿Que por qué te quiero? No sé, o quizá sí. Porque para mí eres simple y jodidamente perfecto. Tienes muchos defectos, y a veces te mataría, pero tengo que decirte que estoy enamorada incluso de tus defectos. Nadie es perfecto, vale, pero es que lo que a ti te quita la perfección es parte de ti, de todo lo que adoro de ti. Qué gracia me haces cuando dices que nadie te quiere como yo, ni aunque vinieran tras de mí muchas más. Y, en efecto, no hay nadie a quien quiera tanto como a ti. Y podría intentar querer a miles, pero jamás de este modo, por una razón muy simple: ellos no son tú. Tú tienes todo lo que buscaba, y aún más, y cada día eres sorprendente. Me gustas en cada pequeño detalle, que a veces parece mágicamente increíble. Las palabras no alcanzan, son tantos sentimientos... Ni siquiera un día entero demostrándolo sería suficiente. Eres esa persona que te hace entender por qué con los demás no ha funcionado. ¿Y sabes por qué? Porque veo lo que siento por ti y parece como si por ellos no hubiese sentido apenas nada. Es que apareces y todo cobra sentido.
Pero mi mundo se derrumba al pensar que jamás podré demostrártelo. Ya siento haber tenido que estropear este final.

martes, 3 de enero de 2012

Es hora de cambiar, ¿No crees?

Todo lo que hacemos en año nuevo es para atraer la buena suerte. Doce uvas, ropa interior roja, un anillo en la copa de champagne, colocar el pie derecho delante del izquierdo... ¿Para qué? ¿Acaso alguien ha conseguido esa buena suerte de la que hablan? Más personas de las que me gustaría contar luchan por mantener las tiritas que mantienen unido su frágil corazón este día. Consiguen, agotando en ello todo su empeño, esconder las lágrimas tras una máscara de sonrisas. Y se consuelan repitiendo: "Año nuevo, vida nueva".

Este año que se aleja ha sido un año de contrastes. Ha habido momentos llenos de felicidad, y también momentos de infinita tristeza. A nadie ya le quedan ganas de sentir. El alma se siente como aquel momento en el que Blair Waldorf dice "El problema es que ya no sé cómo ser feliz". Hay ciertas cosas que si te paras a pensarlas ya no merecen la pena. Como seguir siendo esa sombra que cree en los finales de cuento. Sí...,ya..., apunta: El final feliz lo fabricas tú mismo, no hay nadie que deba venir y darte el beso que te despierte de un sueño profundo.



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