martes, 3 de enero de 2012

Es hora de cambiar, ¿No crees?

Todo lo que hacemos en año nuevo es para atraer la buena suerte. Doce uvas, ropa interior roja, un anillo en la copa de champagne, colocar el pie derecho delante del izquierdo... ¿Para qué? ¿Acaso alguien ha conseguido esa buena suerte de la que hablan? Más personas de las que me gustaría contar luchan por mantener las tiritas que mantienen unido su frágil corazón este día. Consiguen, agotando en ello todo su empeño, esconder las lágrimas tras una máscara de sonrisas. Y se consuelan repitiendo: "Año nuevo, vida nueva".

Este año que se aleja ha sido un año de contrastes. Ha habido momentos llenos de felicidad, y también momentos de infinita tristeza. A nadie ya le quedan ganas de sentir. El alma se siente como aquel momento en el que Blair Waldorf dice "El problema es que ya no sé cómo ser feliz". Hay ciertas cosas que si te paras a pensarlas ya no merecen la pena. Como seguir siendo esa sombra que cree en los finales de cuento. Sí...,ya..., apunta: El final feliz lo fabricas tú mismo, no hay nadie que deba venir y darte el beso que te despierte de un sueño profundo.



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