viernes, 13 de abril de 2012

Cuando no éramos nada más que el sonido de un arroyo.

Ojalá supieras lo que estoy pensando ahora mismo. ¿Pero qué digo? No, no, mejor que no lo sepas nunca. Si navegaras por todos los recovecos de mi mente no querrías mirarme más. Cada vez que cierro los ojos tu cara se desfigura y se transforma, se convierte en otro rostro de rasgos distintos. Me siento desangelado. Desubicado. Mis ojos vacíos observan el remolino de sentimientos contradictorios que arrasa mi interior. Te miro, pero no te miro. Te toco, pero no te toco. Te siento… pero no lo siento. ¿Cuándo raptaron mi alma? ¿Y tú? ¿Cuándo vas a raptarme tú?

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