domingo, 27 de mayo de 2012

¿Para qué?

¿Para qué sirve un final?
Siempre estuviste ahí. Fue tu voz la que me calmaba cuando mis manos temblaban de miedo. Eras tú quien cogía una guitarra y entonaba canciones de The Pretenders cuando lágrimas corrían por mis mejillas. Me hacías sonreír en los peores momentos, y hacías ensanchar mi sonrisa en los mejores. Me enseñabas canciones que luego canturreaba brincando en mi sofá. Era a ti a quien esperaba durante largos meses para que regresaras con más ganas que la vez anterior.
Y ahora tengo que ver cómo te vas con lágrimas en los ojos. Y esta vez ya no hay nada que puedas hacer para evitar eso. Guardo la esperanza de que algún día aparezcas tapándome los ojos por detrás y me digas entre risas "¿Recuerdas aquella vez que te dije que no volvería? Era broma." Pero de momento lo único que me puedo quedar de ti es tu recuerdo. Tus mejores momentos, tu risa, tu música, esa forma tuya de calmar mis sentimientos... Pero si te vas ahora mi mente te recordará como algo perfecto, algo que jamás se irá, que vivirá conmigo para siempre, algo a lo que algún día yo pueda aspirar para hacer feliz a otra persona.
¿Que para qué sirve un final? Para que exista un recuerdo inmortal que nunca jamás nadie pueda volver a tocar.

domingo, 13 de mayo de 2012

Shake it out

Recojo y guardo todos mis lamentos cuidadosamente, como si fueran viejos amigos, para revivir nuestros peores momentos, como pequeños monstruos que vienen a jugar conmigo. Siempre está casi oscuro antes de la completa oscuridad. Oscuridad que me mantuvo ciega, como una tonta, y no me dejó ver lo que ahora me muestra la luz de la madrugada. Pero a alguien como yo le es imposible dejar el pasado aparcado en la calle de atrás. Lo arrastro como la cola de un vestido de noche roto que antes fue de brillante purpurina. Y nuestra historia viene como un lúgubre sonido, adornado con fotos de flores colores pastel. Pero en aquel baile yo no pude bailar. Es difícil cuando tienes al demonio tras tu espalda. Es un clásico romance desvanecido que te deja acabado. Un disparo en la oscuridad con el objetivo directo a la garganta.

Pero es hora de enterrarlo dos metros bajo tierra. Tengo que cortarlo, arrancarlo de mi acabado corazón sin gracia. Sacudirlo de encima como si tuviera la peste. Sabiendo que ya estoy maldito, haga lo que haga. Pero la esperanza se ve a lo lejos aparecer tras la gélida montaña, derritiendo la nieve, buscando el cielo.



domingo, 6 de mayo de 2012

Para alguien un poco retorcido.

Qué fácil es quererte poco a poco. Resulta casi mágico que los días pasen y nuestras sonrisas se vayan ensanchando. Que cada día a tu lado descubra algo más de ti que me encanta. Como esos gestos que haces después de besarme, o la facilidad con la que me duermo entre tus brazos, entre tus caricias, y tú me acoges ahí, en silencio. Es curioso que el tiempo a tu lado pase lento, fruto de la gran confianza que depositamos el uno en el otro. Las semanas parecen meses. Los meses no pasan. Es esa sensación de conocernos, de poder describirnos con tantos detalles. Pero tú consigues que se disipe el miedo a conocer esa parte no tan buena que todos tenemos. Porque cogida de tu mano ya no tengo miedo de nada.



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