sábado, 30 de noviembre de 2013

Wide awake

Estoy despierta. He estado sumida en la oscuridad mucho tiempo, cegada, con el corazón roto, abierto de par en par. Pero ahora lo veo todo claramente. ¿Cómo pude estar tan ciega? Interpreté mal las señales, no supe leer bien lo que decían las estrellas. Ahora sé que nada era lo que parecía, lo que tú querías que pareciera. Es como si hubiera estado viviendo en un sueño. Ojalá hubiera sabido todo lo que sé ahora. Pues en ese caso jamás me habría dejado llevar por ti. Al caer la gravedad me golpea duramente. Duele. Y es que tú hiciste todo aquello tan dulce... que ahora siento que caigo desde las alturas, desde el séptimo cielo, para estrellarme en el frío y duro suelo de la realidad. Ahora ya no pierdo el sueño, he recogido todas las pequeñas piezas de mi alma partida y me he levantado con los pies firmes en la tierra. Por fin he comprendido que no necesito nada que me complete. Me siento como si acabara de nacer, como si acabara de huir de las fauces de un león. Ya no tengo que fingir. Y, por si lo preguntas, sí, es demasiado tarde, nuestra historia se ha terminado, fin. Truenos resuenan, castillos se derrumban, y yo sólo estoy tratando de aguantar, de sobrevivir. Dios sabe que lo intenté con todas mis fuerzas, luchando siempre por ver el lado positivo de las cosas, pero ya no estoy ciega.


viernes, 29 de noviembre de 2013

Peor persona

Es verdad, no me aguanto ni yo misma. No exagero. Estoy completamente segura de que si yo fuera una persona muy distinta y me conociera desde fuera no me caería bien. Y es que soy muchas cosas, el 90% malas y destructivas para mí misma. Podría intentar ser una persona mejor, sonreír más, alegrarme por los demás cuando todo les vaya bien, pasar de todo lo negativo, tragarme el rencor, saltarme toda esa seriedad... Pero, ¿Sabéis qué es lo peor? Que no quiero. No. No quiero ser una mejor persona, porque no sería yo. No quiero maquillarme con falsos rasgos que con el agua se van. Prefiero ser una persona auténtica, gruñona, borde y callada, y que me quieran pocos, y que el doble me odien. Pues los que me quieren así me quieren siempre, con todo lo malo que lleva y lo bueno que está por venir.


Dear Darlin'

Por favor, perdona que te escriba, pero no puedo dejar de mover las manos porque esta noche me siento muy sola y fría. Te echo de menos, nada duele más que tu ausencia. Nadie entiende lo que hemos vivido juntos. Fue muy corto. Fue muy dulce. Lo intentamos. Y si mis palabras se cuelan a través de tus muros, y un día nos encontramos frente a tu puerta, todo lo que podré decirte es que todo esto que siento es real. He estado pensando en aquel bar donde bebíamos, sintiendo que el sofá se hundía. Yo me sentía abrigada por la esperanza de tus ojos. De nuevo, lo siento por estas líneas, pero no he podido parar. Ya termino, recuerda que mis brazos están abiertos para ti.




viernes, 23 de agosto de 2013

Sentir.

Compartir una manta. Recibir flores. El olor a piscina, a carmín, a primavera, a campo mojado, a juguetes hinchables. Los primeros rayos de sol del verano. Una taza de café caliente en una noche fría. El sonido de la lluvia. Las camas grandes. Los jerseys de renos. Un bosque de niebla. Frases cortas y bonitas. Que se filtre luz por las persianas. Despertarse una noche sabiendo que puedes dormir más. Un beso mañanero. Las primeras citas. Cocinar para alguien. La nieve. La última clase del viernes. Abrazar a tu mascota. Decorar para una fiesta. Una estantería de libros. Ver parejitas de ancianos. Esos días vagos en pijama. Soñar. Pisar la hierba. Las luces de Navidad. Tu cumpleaños.  Abrir regalos. Encontrar recuerdos. Releer conversaciones y mensajes antiguos y olvidados. El crujir de las hojas secas. Un ramo de peonías. Ver vestidos de novia. Descubrir una canción nueva. Las diademas con lazo. Hacer fotos con macro. Llevar un vestido precioso y admirarte frente al espejo. Escuchar música tranquila a solas. Tirar palitos al río como si fueran barcos. Ver series. Salir a desayunar fuera. Los peluches. Leer a la sombra en el jardín. Escribir. El primer día de vacaciones. Un abrazo por detrás. Tumbarse en una manta después de un picnic. Ver tu ropa favorita en tu armario. Poner flores en tu pelo. Entusiasmarte al ver fotos del lugar de tus futuras vacaciones. Los parques temáticos. Comer chocolate. Amar cada una de las pequeñas cosas que tiene la vida.


jueves, 22 de agosto de 2013

Transparentes

Siempre quise que supieras ver a través de mis paredes, sin haber aprendido siquiera a verte a través de tu cristal. Lo sentía demasiado embarrado como para entenderte. Eso me hacía pensar que para ti era más fácil soltarme, cuando yo me aferraba a ti como a un árbol en mitad de un huracán. Puede que intentase hacerme un hogar en tus brazos cuando éstos eran todavía de papel, que se desvanecía al mojarse con gotas de sal. Supongo que no les dejé hacerse fuertes con el tiempo. O quizá me culpo por algo que debía suceder sin más. Ahora te has convertido en un rompecabezas con cuenta atrás. En muchas ocasiones lo intento con todas mis fuerzas, pero no sé resolverte. Esas veces olvido que yo también soy como un puzzle, que te faltan piezas sobre mí que tú mismo te has pintado. Me miro al espejo y sólo veo pretensión, la imagen de un reflejo que no soy, que yo misma he construido con la intención de crear un pasaporte a... ninguna parte. He usado lo mejor de mí para jamás dejarte entrar para ver la verdad. Solamente entonces puedo lograr entender un poco de ti. Porque por mucho que me mires no me ves a mí, sino a esa muñeca de porcelana que decora las estanterías. No sé quien de los dos está más vacío por dentro, y dudo que sea buena idea quedarse aquí para averiguarlo. Sólo si algún día quieres, romperemos mis paredes a martillazos, limpiaremos tus cristales hasta que se vea el reflejo de tu alma, encontraremos tus respuestas y te daré las piezas del puzzle que te faltan. A lo mejor ese día lograremos ser transparentes.



sábado, 3 de agosto de 2013

Los juegos del hambre

El mundo es como un programa de televisión. Todos los demás te están mirando. Debes sonreír y fingir. Fingir que ellos te agradan, que eres feliz, que no hay más sitio en la tierra donde estarías mejor que allí. Todo porque fuera te están juzgando, a cada segundo que respiras. Y si no les gusta lo que ven, estás fuera. Se deleitan viéndote sufrir y comentándolo entre risas y un Dry Martini. Esperan verte fracasar. Esperan babeantes para mirar tu caída. Y cuando estás en el suelo, herido, nadie corre a ayudarte. Prefieren alimentarse de tus sobras. Por eso estamos siempre en guardia, atentos a nuestro alrededor, con los ojos bien abiertos. Nos protegemos en un camuflaje de mentiras que nadie cuestiona en creerse. Esto es un show, un simple juego de lo que antes era el patio de colegio. Pero quizá tengamos algo que ellos no tienen, quizá por eso nos miran tanto.

domingo, 26 de mayo de 2013

Reach

Nos proponemos ser algo, o alguien. Miramos a nuestro alrededor y, de repente, parece que un día todos los demás tienen eso que deseamos. Entonces idealizamos a aquellos y nos proyectamos en eso que representan. Realmente pocas veces nos damos cuenta de lo que nosotros somos. Tampoco de lo que suponemos para los demás. Nos sentimos insignificantes y desgraciados al no tener aquello que queremos.
Entonces hacemos todo lo que está en nuestra mano para alcanzar esa meta.Y un buen día, no se sabe cómo, tenemos la oportunidad de que se cumpla, y nos tiramos a la piscina sin pensar. Nos hundimos, claro.  Pedimos socorro a gritos a todo aquel que pasa al borde y cogemos del brazo a quien nos tiende una mano, prometiéndole el cielo si nos saca de ahí. Pero mientras estamos en lo mas hondo, sin darnos cuenta, vamos aprendiendo a salir a flote. Vemos una parte nueva de nuestra vida, algo que no sabíamos porque nunca habíamos tenido la oportunidad. Aprovechamos todo el camino hacia la superficie para observar. Y ahí nos damos cuenta de nuestro terrible error. Eso que anhelábamos no está en tanta gente como habíamos creído ver. Otros habían sido más realistas que nosotros antes de salir corriendo. Y otros simplemente nacieron así. Así como quisiéramos ser.
Después de descubrir esto caemos en una profunda tristeza. ¿Todo por lo que hemos luchado era esto? ¿Y qué pasa con nuestros sueños? ¿Eran acaso falsos? Quizá esto nos enseña una gran lección. Nos ayuda a crecer como personas. O a pensar mejor. Pero lo cierto es que no es así. Porque si hay algo ahí fuera que deseamos da igual las veces que tropecemos, el tiempo que haya que esperar o las lecciones que haya que aprender. Seguiremos yendo a por ello, y no importa si no es como lo imaginábamos. Porque, algún día, lo haremos a nuestra manera, y entonces será algo nuestro.


sábado, 11 de mayo de 2013

The Rainbow Connection

¿Por qué hay tantas canciones que hablan del arco iris y lo que hay al otro lado? Los arco iris son visiones, pero sólo ilusiones, y no tienen nada que esconder. Al menos eso dicen, y algunos buscan creérselo. Pero sé que están equivocados. Solo espera y verás. Algún día nosotros encontraremos la conexión del arco iris. Los amantes, los soñadores y yo. ¿Quién dijo que todos los deseos serían escuchados y tendrían respuesta cuando lo pides al lucero del alba? Alguien pensó eso y alguien lo creyó. Y mira todo lo que se ha hecho hasta ahora. ¿Qué es eso tan emocionante que nos deja mirando a las estrellas? ¿Qué es lo que pensamos que podríamos ver? Algún día lo sabremos. Estamos bajo su hechizo, sabemos que probablemente es magia. ¿Has estado medio dormido y has escuchado voces? Yo las he escuchado llamándome. ¿Era este el sonido que escucharon los jóvenes marineros? La voz puede ser la misma. La he oído demasiadas veces para ignorarla, es algo que se supone que debo ser.
Algún día encontraremos el final del arco iris. Los amantes, los soñadores y yo.


viernes, 3 de mayo de 2013

Adiós, Nunca Jamás

Crecer es darse cuenta de que ellos ya no deciden por ti. Cada día las decisiones son más difíciles y más comprometidas, y cada una de ellas te lleva por un camino distinto. Todo lo que has elegido desde que naciste empieza a condicionarte. El futuro cada día que pasa da más miedo. Sientes una inseguridad como si fueras a tirarte al vacío. Ya nada será seguro nunca más, y dependerá de ti. Los amigos ya no son lo que eran. Esas pandillas tan grandes y raras con quienes se sale a pasarlo bien al parque, al cine o de fiesta. Los amigos cada día se ven menos, y son menos. Pero mejores, más intensos. Las amistades no son tan frágiles y no se rompen por una discusión tonta de instituto, pero te hacen sufrir más cada vez que se tambalean. Se aprende a mirar las cosas de otro punto de vista, como si siempre hubieras estado equivocado. Se entiende mejor, se comprende más. Pero siempre se añoran esos años de inocencia, en los que el paso del tiempo no importa porque nada cambia, sólo el número del curso en la etiqueta del cuaderno de matemáticas. Las relaciones también maduran. Empiezas a darte cuenta que nada es para un rato, que todo debe tener un futuro y que eso te afectará de algún modo. Los prometidos "para siempre" se dan con otro sentido, mucho más amplio y menos irreal, aunque del mismo modo mágico. Y el romanticismo es más intenso, existe la intimidad y la confianza. Seguimos sin saber qué hacemos, pero no nos da miedo averiguarlo. Sin embargo se tienen más dudas. El amor de tu vida puede no ser el amor de tu vida, o puede haber un verdadero amor de tu vida de verdad ahí fuera, más allá. Es la hora de repetirse una y otra vez que hay que hacerse a la idea de ciertas cosas. Pronto empieza la película de tu vida, la que va después de la teen movie en la que la protagonista sufre por que él no la ha invitado al baile. Un sentimiento de que ya todo está muy visto empieza a recorrer el cuerpo poco a poco. Viene, se va... Vuelve por varios días, y se vuelve a ir... Pronto habrá que volar, aunque dé miedo, y más nos vale tener las plumas de las alas bien cuidadas si no queremos estrellarnos y volver al nido. Crecer es empezar a tomar decisiones por ti, no por lo que los demás esperan de ti o quieren que hagas, y algunos te dejarán de acompañar en el camino, pero otros aparecerán. Crecer es entender que así es el ciclo de la vida, y no el de El Rey León.


domingo, 17 de marzo de 2013

De música ligera


Era uno de esos sitios donde se puede estar solo. Un pequeño bar al fondo del callejón. Música lenta y suave, luz tenue, recuerdos abarrotando las paredes... Allí la gente no hacía ruido, sus murmullos eran parte de la banda sonora, entremezclados con la melodía estéreo. En el centro de cada pequeña mesa de madera se consumían velas en recipientes variopintos. Su llama era tan hipnotizante como los reflejos de la cera líquida al fondo del vaso. En el techo, hecho de vigas de madera y simulacros de adornos antiguos como barriles colgantes, luces de colores escondidas teñían toda la estancia de violeta, azul eléctrico y verde limón. Y nunca hacía frío. Uno se podía acomodar en sus sillones acolchados y mirar las gotas de lluvia caer a través del escaso ventanal.
En esos sitios uno puede ir con una novela y nadie se extraña. Todos los que están allí han estado solos alguna vez. Y no eres el único. En otra mesa se puede encontrar a un chico con un capuccino escribiendo en una libreta, quizá notas de amor, o quizá los garabatos de un futuro libro que se perderá en alguna vieja y chirriante estantería de biblioteca. Y no te sientes solo. A veces sólo se necesita eso, tranquilidad sin tener en cuenta nada más, dejar la vida fuera empapándose con la que está cayendo. No es uno de esos sitios a los que uno va solo a sentirse triste, sino a estar solo y sonreír.



martes, 12 de marzo de 2013

-Pensó alguien, una vez.

Que ni tanto ni tan poco, dicen. Egoísta eres si sólo cuentas tus problemas a los demás. Tonto si aguantas los suyos y nunca te pronuncias. Quizá exista un perfecto equilibrio entre ambas. Pero toda esa línea se desdibuja cuando la señales luminosas te advierten de que se va a alcanzar el límite de lo permitido. Y un buen día parece que el cosmos se alinea para que llueva, truene, granice y diluvie al mismo tiempo. Entonces recuerdas, pues aquellos que se llaman amigos te han dicho que les llames, que les cuentes, que les digas... Pero, ¿En serio? ¿Y cómo quieren que lo hagas? Lo más seguro es que ellos estén posando sus tristezas como cascadas sobre tus hombros. Pero esos días elegidos, esos en los que tus lágrimas te dicen "¡Eh, cuidado, voy a estallar!" no ves más allá, ellas te ciegan, te nublan la vista, y hacen que todo sea más descomunal, como una lupa de lo oscuro. Y te dan ganas de cortarles y decirles "Oye, sé que esto es importante, pero... ¿Te importa dejarlo para otro momento? Es que tengo un nudo en la garganta que me duele" -Dijo nadie, nunca. Venga, vete a por todos esos libros de texto, tantos y tan pesadísimos, esos del colegio, y a ver qué dicen. Que, la verdad, entre océanos y poemas podrían habernos enseñado algo de la vida.


viernes, 8 de marzo de 2013

Una pequeña mentirosa

Ella cogió su gabardina de la percha, se la puso acomodando su ondulado cabello y salió por la puerta con una sonrisa dibujada. Aquel iba a ser un gran día. Había pensado una sorpresa para él, por su aniversario. Se pasó toda la tarde en la cocina, preparando un (al menos aparentemente) delicioso asado al horno. Envolvió su regalo con papel vintage a rayas, le colocó un lazo cuidadosamente atado y adornado con un crisantemo anaranjado. Estaba colocándolo todo en el apartamento de él, preparando una mesa  con mantel, velas y vino. Mientras lo hacía recordaba todos los momentos a su lado. Ese primer beso tan improvisado, cuando nadie lo esperaba, todas esas noches, los bailes, las flores que él le regalaba... Y sonreía casi sin darse cuenta. Aquella noche debía ser perfecta para ambos. Y él no debería tardar mucho más en llegar. Ella se limpió las manos con un trapo de cocina y abrió uno de los cajones, donde él solía guardar los paños. Rebuscó en él, pero no había ningún paño. Palpó distintos objetos que no reconocía hasta que se decidió a mirar más a fondo. Y fue cuando lo descubrió. Eran fotos de ella, de la otra ella. Pero no sólo eso. Ese cajón estaba lleno de mentiras, de pruebas que confirmaban que era él el asesino de su corazón. Dejó caer todo al suelo como si hubiese tocado una araña venenosa. Sus ojos se empaparon en lágrimas mientras se llevaba horrorizada las manos a la boca. Se negaba a creerlo, pero ahí estaba, todo delante de sus propios ojos, y ella tan ciega... Al principio pensó que no podía ser así, debía haber otra explicación, sí, eso. Se fue corriendo de aquel apartamento dejando el delantal en el suelo y la mesa puesta, con las velas consumiéndose y la música romántica sonando de fondo. Su casa se convirtió en su refugio durante los próximos días. No quería saber nada de él, tan siquiera de sus amigas. Sólo necesitaba explicarse todo aquello, pensar. Y, poco a poco, los días fueron dando sentido a todo. Salieron pruebas y más pruebas, rebuscó por cada rincón de la ciudad. Hasta que, finalmente, se vio a sí misma en el cementerio, rallando con una llave su nombre en una lápida. Estaba muerto para ella.

sábado, 23 de febrero de 2013

Torn

Entonces llegó un hombre, como si fuera lo mejor que ha sido creado, rodeado por una luz de ángel. Y todo fue perfecto. Los pajaritos cantan, las nubes se levantan... Pero ya no parece aquel a quien yo adoraba. Sino más bien alguien que ignora para qué sirve su corazón. Ya no hay nada donde solía haber promesas (mentiras). ¿Sabes lo que está pasando? He perdido toda la fe. Como si me hubiese transformado. Así es como me siento. Las expectativas nunca se hacen realidad. El cielo que antes era azul, o alguien lo había pintado, ahora se ha invertido. Supongo que mi madre tenía razón. El amor es lo que es, lo que hay, lo que se ve, y no ninguna especie de luz divina. Pero vale, da igual, no me importa demasiado, sé que no tengo suerte, hay demasiadas cosas que nunca alcanzaré. Mi inspiración se ha ido, se ha secado, desvanecido, he cambiado. Es como si me hubiera despertado de repente y todo hubiese perdido el sentido. Ahora puedo ver cómo la sombra de lo que fui está golpeada, rota y avergonzada, tirada en el suelo. Y no te molestes por mí, ya es demasiado tarde. Me he transformado.


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