domingo, 26 de mayo de 2013

Reach

Nos proponemos ser algo, o alguien. Miramos a nuestro alrededor y, de repente, parece que un día todos los demás tienen eso que deseamos. Entonces idealizamos a aquellos y nos proyectamos en eso que representan. Realmente pocas veces nos damos cuenta de lo que nosotros somos. Tampoco de lo que suponemos para los demás. Nos sentimos insignificantes y desgraciados al no tener aquello que queremos.
Entonces hacemos todo lo que está en nuestra mano para alcanzar esa meta.Y un buen día, no se sabe cómo, tenemos la oportunidad de que se cumpla, y nos tiramos a la piscina sin pensar. Nos hundimos, claro.  Pedimos socorro a gritos a todo aquel que pasa al borde y cogemos del brazo a quien nos tiende una mano, prometiéndole el cielo si nos saca de ahí. Pero mientras estamos en lo mas hondo, sin darnos cuenta, vamos aprendiendo a salir a flote. Vemos una parte nueva de nuestra vida, algo que no sabíamos porque nunca habíamos tenido la oportunidad. Aprovechamos todo el camino hacia la superficie para observar. Y ahí nos damos cuenta de nuestro terrible error. Eso que anhelábamos no está en tanta gente como habíamos creído ver. Otros habían sido más realistas que nosotros antes de salir corriendo. Y otros simplemente nacieron así. Así como quisiéramos ser.
Después de descubrir esto caemos en una profunda tristeza. ¿Todo por lo que hemos luchado era esto? ¿Y qué pasa con nuestros sueños? ¿Eran acaso falsos? Quizá esto nos enseña una gran lección. Nos ayuda a crecer como personas. O a pensar mejor. Pero lo cierto es que no es así. Porque si hay algo ahí fuera que deseamos da igual las veces que tropecemos, el tiempo que haya que esperar o las lecciones que haya que aprender. Seguiremos yendo a por ello, y no importa si no es como lo imaginábamos. Porque, algún día, lo haremos a nuestra manera, y entonces será algo nuestro.


sábado, 11 de mayo de 2013

The Rainbow Connection

¿Por qué hay tantas canciones que hablan del arco iris y lo que hay al otro lado? Los arco iris son visiones, pero sólo ilusiones, y no tienen nada que esconder. Al menos eso dicen, y algunos buscan creérselo. Pero sé que están equivocados. Solo espera y verás. Algún día nosotros encontraremos la conexión del arco iris. Los amantes, los soñadores y yo. ¿Quién dijo que todos los deseos serían escuchados y tendrían respuesta cuando lo pides al lucero del alba? Alguien pensó eso y alguien lo creyó. Y mira todo lo que se ha hecho hasta ahora. ¿Qué es eso tan emocionante que nos deja mirando a las estrellas? ¿Qué es lo que pensamos que podríamos ver? Algún día lo sabremos. Estamos bajo su hechizo, sabemos que probablemente es magia. ¿Has estado medio dormido y has escuchado voces? Yo las he escuchado llamándome. ¿Era este el sonido que escucharon los jóvenes marineros? La voz puede ser la misma. La he oído demasiadas veces para ignorarla, es algo que se supone que debo ser.
Algún día encontraremos el final del arco iris. Los amantes, los soñadores y yo.


viernes, 3 de mayo de 2013

Adiós, Nunca Jamás

Crecer es darse cuenta de que ellos ya no deciden por ti. Cada día las decisiones son más difíciles y más comprometidas, y cada una de ellas te lleva por un camino distinto. Todo lo que has elegido desde que naciste empieza a condicionarte. El futuro cada día que pasa da más miedo. Sientes una inseguridad como si fueras a tirarte al vacío. Ya nada será seguro nunca más, y dependerá de ti. Los amigos ya no son lo que eran. Esas pandillas tan grandes y raras con quienes se sale a pasarlo bien al parque, al cine o de fiesta. Los amigos cada día se ven menos, y son menos. Pero mejores, más intensos. Las amistades no son tan frágiles y no se rompen por una discusión tonta de instituto, pero te hacen sufrir más cada vez que se tambalean. Se aprende a mirar las cosas de otro punto de vista, como si siempre hubieras estado equivocado. Se entiende mejor, se comprende más. Pero siempre se añoran esos años de inocencia, en los que el paso del tiempo no importa porque nada cambia, sólo el número del curso en la etiqueta del cuaderno de matemáticas. Las relaciones también maduran. Empiezas a darte cuenta que nada es para un rato, que todo debe tener un futuro y que eso te afectará de algún modo. Los prometidos "para siempre" se dan con otro sentido, mucho más amplio y menos irreal, aunque del mismo modo mágico. Y el romanticismo es más intenso, existe la intimidad y la confianza. Seguimos sin saber qué hacemos, pero no nos da miedo averiguarlo. Sin embargo se tienen más dudas. El amor de tu vida puede no ser el amor de tu vida, o puede haber un verdadero amor de tu vida de verdad ahí fuera, más allá. Es la hora de repetirse una y otra vez que hay que hacerse a la idea de ciertas cosas. Pronto empieza la película de tu vida, la que va después de la teen movie en la que la protagonista sufre por que él no la ha invitado al baile. Un sentimiento de que ya todo está muy visto empieza a recorrer el cuerpo poco a poco. Viene, se va... Vuelve por varios días, y se vuelve a ir... Pronto habrá que volar, aunque dé miedo, y más nos vale tener las plumas de las alas bien cuidadas si no queremos estrellarnos y volver al nido. Crecer es empezar a tomar decisiones por ti, no por lo que los demás esperan de ti o quieren que hagas, y algunos te dejarán de acompañar en el camino, pero otros aparecerán. Crecer es entender que así es el ciclo de la vida, y no el de El Rey León.


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