sábado, 8 de febrero de 2014

Colorín colorado

Leí una vez que la vida es como un lienzo por pintar. Comenzamos en carboncillo, en blanco y negro, incluso hay quien no pasa de ahí. Cada vez que nos confundimos tendemos a borrar nuestro error con la mano, manchándonos de negro y dejando el lienzo emborronado y gris, con esa imperfección en una zona. Más allá se encuentra todo un universo de color. Colores pálidos, colores vivos, colores básicos, colores mezclados, colores fríos, colores cálidos, colores finos, colores fuertes... Hay personas hechas de tonos pastel, otras que son felices en el negro, personas para todo. Pero los colores se descubren, aparecen, se sienten. Pero nunca antes de terminar de difinir un boceto. Sin embargo, sobre todo, la vida se parece a un lienzo porque a veces está tan mal que hay que arrancarlo de cuajo y comenzar otro. Cuando los errores han embadurnado todo de un tono gris ya no hay vuelta atrás, no se puede borrar más, hay que empezar de cero otra vez. Esto nos cuesta más que cualquier cosa. Es una facultad que algunos tienen y que a otros nos cuesta adquirir, pero se aprende. Se puede pintar más de un cuadro en la vida. Se pinta, se termina, se cuelga. A veces nos detenemos a ver nuestra propia exposición.

Empezar un lienzo nuevo, empezar un lienzo nuevo... Eso me repito cada mañana. Busca el color, me digo. Las calles están llenas de color. El verde de los árboles de la avenida, el azul turquesa del cielo a media tarde, el rojo intenso del carmín de una mujer hermosa... Nunca me ha costado encontrarle el color al mundo. Pero... ¿Cuándo saber el momento perfecto para empezar de nuevo? ¿Por qué no existe nada que nos lo diga? Eh, diría, no hagas eso, te arrepentirás, ten paciencia. O, adelante, es tu momento, no tengas miedo. Nuestros sueños nos dan tanto miedo que nos congelamos en un instante, alargando las horas, deseando que no llegue ese momento de decidir, de decir sí o no, de coger un avión o un tren para no volver, de aceptar alguien nuevo en tu hogar, de hacerte cargo de un proyecto importantísimo. Ganas y miedo, una y otra vez, como un bucle infernal. Y ahí mi lienzo, a medio pintar, en pausa, seco ya de tanta espera en vano. Dar el paso, no darlo, miles de dudas. ¿Dónde está esa bola de cristal que te muestra las consecuencias de tus decisiones?

Y, mientras tanto, el valor de vacaciones. Estancado en la vida fácil y corriente, allí donde apenas tiene trabajo. El relax de la vida lo envuelve y lo adormita, debilitándole poco a poco. Pero dicen que la vida comienza cuando sales de tu zona de confort. Y ahí está el color que necesitamos para nuestros lienzos. No sé, quizá ya me he decidido y voy a probar suerte. Quizá me escriba en la palma de la mano "Voy a cumplir lo que me proponga, prometo que lo intentaré", quizá así funcione y encuentre la gama cromática a mis pies.

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