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Cómo luchar contra el miedo

El miedo es esa sensación angustiosa que te devora el estómago, impidiéndote continuar con tu vida y hundiéndote en un mar de dudas y nervios. Muchos de esos nervios ni siquiera sabes de dónde vienen o, tan siquiera, tienen una base real. Tendemos a angustiarnos por situaciones que imaginamos que pueden suceder y nos aterran. Y creedme, porque os habla la chica con más miedos e inseguridades de este mundo.

Incluso si vuestra situación no es esa, porque sabéis exactamente lo que os aterra o porque no sois personas con tendencia a ese tipo de comportamientos, es algo que puede suceder. Es más, es bastante probable que suceda en determinados momentos, independientemente de la situación. Puede suceder con situaciones que se nos presentan novedosas y llenas de incertidumbre, o, de un día para otro, situaciones completamente cotidianas.




Simplemente hay días en los que nos levantados oprimidos por ese miedo sin saber por qué. Sus consecuencias son mantenernos preocupados, paralizados en nuestra vida diaria, desubicados, nerviosos por el futuro, etc. Se puede manifestar de diferentes formas, incluso puede visitarnos a través de diferentes dolores, siendo el de estómago el más común. (Quién lo haya sufrido sabrá de lo que hablo).

Salir de una de estas situaciones complicadas es difícil y muchas veces pensamos que lo nuestro no tiene solución, impidiéndonos ver la luz al final del túnel. Pero la tiene, como todo. Es por eso que hoy os voy a dar unos consejos que, aunque parezcan obvios, no lo son tanto. En cualquier caso, estoy segura de que a alguien le ayudarán. (Dicho por alguien que tiene que utilizarlos demasiado a menudo, en serio. Y, sino, mal de muchos consuelo de tontos).



1- Sal.

Sal, sal, sal, sal, sal. Y, por si no te ha quedado claro, sal. Y no hablo de la sal y el azúcar, no, hablo de salir fuera de casa. Una casa puede ser un refugio o un entrañable nido de amor, pero, cuando se trata de situaciones bloqueantes, el hogar se convierte en una jaula de asfixia. Es verdad que en estos momentos tenemos a encerrarnos en nosotros mismos, meternos bajo la manta, comer helado, poner una serie en el ordenador y no salir de la cama. ¡Pues mal!

Sal a la calle, de compras, a hacer recados, a correr, a pasear al perro, a quedar con tus amigos, a la peluquería... ¡Lo que sea! Pero jamás, repito, jamás, te quedes en casa dejando que el techo se te caiga encima. Básicamente porque cuanto más te hundas en tu miseria más te costará salir después. Créeme. La brisa del día no está sobrevalorada. El aire es necesario, y no tienes ni idea de la capacidad de curación del sol.

2- Ríete.

Ni médicos, ni médicas. La risa es la mejor medicina. Además dicen que alarga la vida. Sí, sé lo que estáis pensando "¿Y cómo se supone que voy a reirme si lo único que quiero es meterme en una cueva, llorar y no salir nunca?". Pues precisamente. Tu propia tendencia hacia el bienestar es la única que va a salvarte.

¿Cómo reírse? Pues ponte una comedia, queda con tus amigos, ve los programas más absurdos... Lo que sea que en una situación normal te haga reír. Yo, por ejemplo, me obligo a mí misma a ver sitcoms absurdas, como Scrubs. No falla. Después de un par de capítulos veo la vida mucho más fácil.

3- Queda con los que te quieren.

Ya lo he dicho dos veces y lo reitero. No hay ninguna sensación mejor que sentir el cariño de los que te aprecian para darte cuenta de que no todo es tan malo. No estás solo. Y no vas a estarlo. Te apoyarán pase lo que pase, grábatelo en esa mente tan peligrosa.

Y no solo por eso, sino que hablar de otras cosas te vendrá mejor que ninguna otra terapia, pues te distraerá de tu problema y te hará centrarte en cosas más positivas.

4- Enfrenta esos malditos miedos.

Que sí. Que tú puedes. Ese miedo es absurdo, y sabes que puedes con eso y con mucho más. No es ningún cliché para evitar que te deprimas, es la verdad. No hay nada mejor para superar los miedos que enfrentarte a ellos de cara. ¿Te da miedo salir solo? Pues vístete y sal sin pensarlo, ya veremos luego lo que pasa. ¿Te da miedo ese examen? Entra en esa clase y hazlo lo mejor que puedas. ¿Te aterra el futuro? Ve paso a paso y verás que, finalmente, se abren más puertas de las que creías.

Como ya he dicho, yo misma tengo más miedos de los que la gente piensa. Me aterra prácticamente todo. Pero a veces hay que autoconvencerse de que uno puede hacerlo, simplemente, hacerlo. Me he sorprendido últimamente haciendo cosas que jamás habría soñado tan solo un par de años atrás. ¿Y sabéis qué? Me siento fenomenal, y más motivada que nunca. Y lo que he descubierto es que la mayoría de esos miedos estaban solo en mi cabeza. Os animo a que lo intentéis.

5- No lo pienses

Esto va unido a lo anterior. Lo peor que puedes hacer ante un miedo es pensar en ello. Ignóralo. Cierra los ojos y lánzate a la piscina. Cuanto más pienses en ello, más grande se hará la bola de nieve que nunca existió. Pensar te lleva a un círculo vicioso y asfixiante del cual es muy difícil salir. Haz lo que sea para evitarlo, como si haces macramé, pero no-lo-pienses.

6- Distráete con lo que te gusta.

Lo diré una y mil veces. La distracción puede ser la solución. Si no le das vueltas el problema se hace pequeño, como si no existiera, y es más fácil encararlo después. Muchos de esos miedos están en tu cabeza y lo mejor que puedes hacer por ti mismo es darle un respiro a esa mente.

Si te gusta hacer deporte, hazlo. O ve al cine, al teatro, o a un curso de pintura. No lo sé. Pero la clave está en una distracción sana en algo que sepas que te gusta hacer.

7- Cambia la mentalidad.

Esto es lo más difícil y lo más necesario. No puedes tener una vida positiva partiendo de una mente negativa. Ábrete a nuevas posibilidades, aprende a mirar la vida desde otra perspectiva más saludable. El problema está en tu cabeza. Eso es lo que hay que cambiar.

La forma en la que vemos la vida y percibimos la realidad y a las personas que en ella viven, nos define a nosotros mismos y a nuestro futuro. Si no te va bien en el modo en que enfocas las cosas, plantéate que deberías cambiar esa actitud. Todo depende de tu actitud. Cuanto antes recobres el control, mejor.

8- Cuídate para motivarte.

No es mera palabrería. Cuidarte a ti mismo te cambia radicalmente. Puedes variar la alimentación para transformarla en algo más sano, o puedes comenzar a hacer deporte para liberar toxinas, o puedes mejorar tu apariencia física para ayudar a subir tu autoestima. Cuidarse por dentro es algo que se nota por fuera. Pero no solo eso, sino que te ayuda a tener una actitud más activa y positiva que te motiva a mejorar y a encarar los días con más energía.

Y, si no me crees, prueba a comer sano unos días a base de batidos verdes (Ya pondré la receta un día de estos), ya verás que bien te sientes.

9- Inspírate con ejemplos.

A veces no sabemos cómo encarrilar nuestra vida o qué rumbo tomar. Muchas veces la solución a este problema es inspirarte en personas que admires. Tu cantante favorito, tu blogger preferida, o tu vecina de enfrente que tiene la vida perfecta. Cualquier ejemplo que sea el resultado más o menos de lo que tú quisieras ser algún día puede convertirse en tu motor para luchar por alcanzar tus metas.

En mi caso, cada vez que tengo dudas de futuro sobre lo que quiero hacer tras acabar los estudios, me fijo en una de mis bloggers favoritas cuya vida me parece idílica. Así me ayuda a enfocar sobre lo que quiero aspirar, bien sea mudarme a una ciudad grande, trabajar por mi cuenta o conseguir una mejor organización. Esto muchas veces te ayuda a motivarte para darte cuenta de que otras personas lo han conseguido y tú también puedes. Tan solo tienes que salir de ese agujerito y ponerte manos a la obra.

10- Y, por último, plantéate que quizá necesites ayuda.

Sí, eres independiente, y sí, puedes con ello tú solito. Pero puede que no sea tan sencillo como parece. No te cierres a los demás ni a la posibilidad de necesitar ayuda ajena, bien sea de familiares, amigos o profesionales. No hay nada de malo en aceptarlo y hacer uso de ello. No somos superman y a veces la realidad es más dura de lo que parece. No seas terco y ábrete. Nadie quiere que entres en un pozo del que no puedes salir, y mucho menos que lo hagas solo. A veces todos necesitamos un poco de ayuda. No te preocupes si eso te avergüenza, no tienes que ir publicándolo, y debes saber que es algo normal y corriente.


Espero que os puedan servir de ayuda. Al menos, son mis diez mandamientos anti-bajones. Odio estar triste, y odio mucho más a aquellos que se regodean en su propia tristeza. Por eso hago todo lo que está en mi mano para volver a mi estabilidad emocional natural. Y, por eso, me gustaría compartir esto con todos vosotros para, en estos tiempos de terminar carreras y comenzar con inseguridades de futuro, lo pongáis en práctica con los mismos buenos resultados.

En fin, ¿Vosotros qué hacéis para evitar un estado de miedo?