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Planes para un verano perfecto

Día 21 de junio. Parece un día totalmente corriente. Hacemos lo de siempre. Vemos lo mismo en la televisión. Hablamos con las mismas personas que el resto de días. Pero no es tan común como pensamos. Es un día especial. Es el comienzo del verano.

Hemos tenido tan buenas temperaturas anteriormente que hemos dado por inaugurada esta estación antes de tiempo. Pero hoy, por fin, se hace oficial. El sol ha salido para quedarse y bañarnos cada día durante, al menos, tres meses. Hay más color, más luz, más ánimo.¡Tenemos vacaciones!

Las playas se convierten en una meta de peregrinaje. La plaza está siempre repleta de come-helados. Por la calle hay un desfile incesante de vestidos de flores, conjuntos náuticos, pantalones cortos, blusas de tirantes y gafas de sol. Comer yogur helado se convierte en el deporte nacional. Bikinis, palmeras, sombrillas, caracolas... 

Es la estación de pasarlo bien sin preocupaciones. Y para celebrar su llegada hago una lista con los mejores planes para llevar a cabo este veranito. Yo intentaré no saltarme ni uno. Os animo a hacer lo propio para tener un verano de 10.





1- Pasar una semana en la costa

Es un clásico. Y si es un clásico es por algo. Es, sencillamente, maravilloso. Independientemente de lo que te guste hacer: vaguear en un hotel, jugar a la palas, construir un castillo de arena, tomar el sol como una lagartija... Da lo mismo, hay un plan para todo el mundo. Sobre todo para los que vivimos en el interior (que es lo mejor del mundo, no se equivoquen ustedes), que necesitamos ver el mar para sentirnos completamente veraniegos y romper la rutina.



2- Bañarse en el río o en el lago

La playa está bien, sí, pero se te mete arena hasta en el culo (Siendo fina). Una semana está perfecto, más... No, hay que variar. Hay más aguas en las que meterse. Y todos conocemos algún río o lago cercanos en los que pegarnos un chapuzón con nuestros amigos. Incluso si sois demasiado desconfiados con la calidad sanitaria del agua, podéis simplemente dedicar a pasarlo bien, relajaros y disfrutar del aire libre.



3- Ir a un parque temático

Bañarse es divertido, necesario y refrescante en una tarde de verano. Pero más divertido es un parque temático. Sea acuático o de atracciones. Y ahora que es verano y no hay preocupaciones, ¿Por qué no las dejamos caer todas desde lo alto de la montaña rusa? Para mí es absolutamente obligatorio. Sean grandes o pequeños, los parques temáticos son lo mío. Montañas rusas, sillas voladoras, lanzaderas, chuches, norias... ¡Oh, la vida!



4- Ir al zoo

¿Que el zoo es para los niños? ¿Quién dijo eso? Los niños se aburren más que yo en el zoo, solo digo eso. He dicho antes que los parques temáticos son lo mío. Bueno, cualquier clase de parque del estilo es lo mío. Me hago la dueña y señora del mapa que te dan en la entrada. Un zoo también puede ser muy divertido. No hay nada más divertido que ver pelearse a cientos de monos al mismo tiempo. O reíros de vuestro amigo al que le da asco la serpiente del reptilario. O darle de comer a los pingüinos con vuestras propias manos (¡Lo he hecho!). Y, bueno, quien dice zoo dice acuario. Hipnosis profunda mirando a los tiburones y las ballenas.



5- Montar en barca

Al menos aquí es algo muy apetecible. Ya sea en un río o un lago, las barquitas de remo o de pedales son lo mejor. Y ya si son de esas que, además, tienen tobogán, vamos... es un must del verano. O si preferís podéis optar por un plan más romántico o tranquilo, utilizando el tiempo de barca en un momento de pareja o de relax bajo el sol.



6- Apuntarse a una carrera

Esto es más un punto de mi wishlist veraniega que un plan de la estación estival, pero bienvenido sea. Para los deportistas que tengan más tiempo libre es una época estupenda. Y, para finalizar, un buen remojo debajo de la manguera. Es divertido y a la vez se hace deporte. ¿Se le puede pedir más a la vida?



7- Un paseo en barco

No, no me estoy repitiendo. Antes mencioné las barcas, pero los barcos son otra cosa. Siempre que viajéis a la costa debéis reservar un día para un paseo en barco. Bien sea de los cortos, una experiencia aventurera, de los largos con comida, de los que pasan por distintos puertos... ¡Lo que sea! Pero una de las mejores sensaciones que conozco es sentir el viento en la cara mientras observas cómo el barco surca el mar rompiendo las olas, o voltear la vista atrás para ver cómo la tierra se aleja lentamente mientras te dejas llevar por ese balanceo. Bueno, yo me voy ya, adiós.



8- Una estancia en el pueblo

Ah... el campo... la naturaleza... Somos unos urbanitas, y eso en verano es un rollo. La ciudad en el curso es perfecta, con tantos planes por hacer y tantas personas que ver. Pero en verano es un radiador de cemento insoportable. El pueblo es tranquilo, hay hamacas en el jardín, hay flores frescas en el patio, los amigos de la infancia a los que hace mucho que no ves, tu familia de allí, la bici sin necesidad de carril... Y pensad que  vuestros abuelos lo agradecerán.




9- Un periodo de staycations

La última moda made in usa. Las staycations (¿Quedarse-caciones?) son las vacaciones de quedarse en casa. No siempre nos apetece salir o nos lo podemos permitir, así que un periodo de ocio en nuestra propia ciudad es otra alternativa a tener en cuenta. Sé que puede sonar cutre, pero, como todo, para disfrutar estas vacaciones hay que saber cómo. Se trata de ver tu propia ciudad desde la perspectiva de un turista, visitando lugares nuevos, museos, restaurantes... Es decir, lo que no hacemos normalmente. Y, aunque nos encante viajar y podamos hacerlo, siempre disfrutamos de un periodo de relax en nuestra propia casa. También se puede conseguir el comportamiento turista mediante una invitación de un amigo de fuera a vuestra casa. Así haréis lo mismo que él cuando le mostréis vuestra bella ciudad.



10- Senderismo en la montaña

Ya valió de turismo, fotos, playa y vagueo en casa. El verano embellece la naturaleza de una forma hipnotizante y hay que disfrutarlo de primera mano. Y el mejor lugar para disfrutar la naturaleza es la montaña, ¿O no? Si a esta idea le sumamos el camping, entonces... ¡Genial! ¿Qué son unas vacaciones sin un camping con tus amigos? Aunque sea un mísero fin de semana con el único sustento de bocadillos que os ha metido mami en la mochila. Lo que sea, pero es una parada obligatoria. El amor a la naturaleza es infinito y debéis conocerlo.



11- Ir a la piscina

Claro que sí, estaba tardando en ponerlo. Es el eterno plan del verano. No hacemos otra cosa. Ya puede ser privada, comunitaria, municipal o natural. A la piscina todo el santo día. Nos cogemos el bolso, lo llenamos de la baraja de cartas, la fruta en tupper, las toallas, la crema y un buen libro. Ya no necesitamos nada más que el agua con olor a cloro para refrescarnos en una tarde de calor abrasador. ¡Viva la piscina!




12- Hacer una hoguera

Y no hablo de las de San Juan, no seamos tan cutres. Hablo de coger unos troncos y hacer una hoguera entre amigos una noche. Para cantar, reír, contar historias, beber... Y si esto se puede hacer en una playa solitaria, el plan aumenta sus diversión en un más mil. 



13- Hacer una barbacoa

Una idea lleva inmediatamente a la otra. Una hoguera está guay. Pero una hoguera con comida... y a pleno día... y con más comida... en el jardín... En fin, la perfección. Solo hace falta añadirle música, bebida y amigos. Seamos sinceros, a los españoles nos encanta cualquier plan que incluya una comida con bebida y con música. Y el verano es la única estación que nos garantiza un buen tiempo para estar fuera.



14- Visitar lugares culturales

No todo en las vacaciones debe ser diversión y agua. Cuando visitamos lugares nuevos en nuestros viajes, lo primero en lo que pensamos es en conocer el entorno, aprender de su cultura, visitar los museos y los lugares históricos... Llamadlo interés por la cultura, curiosidad o como queráis, pero no lo podemos dar de lado por mucha playa que queramos. Las vacaciones son para conocer y descubrir, ya sea en China o en el pueblo de al lado.




15- Cocktails, vestidos, bailes, música... ¡Fiesta!

Eso siempre, por supuesto. Que se note que somos jóvenes deseando vivir el mejor verano de nuestras vidas. Haced fiestas temáticas, ibicencas, en la piscina, salid por el centro, id a una discoteca de la costa... ¡Lo que sea! Pero fiestas miles. Pensad que en invierno luego da muuucha pereza lo de salir con ese frío traumático que no combina para nada con las faldas cortas. Y otra cosa... hay que sacarle provecho al bronceado que tanto nos ha costado conseguir y que tan guapas nos pone.



Por supuesto que hay miles de cosas más que hacer. Desayunar en terrazas con vistas, leer en tumbonas, patear todos los chiringuitos, ponerse hasta los topes de fruta de temporada y helados... Cada cual sabrá cuál es su verano perfecto, pero yo creo que todas estas cosas no deberían faltar en mi verano, aunque las haya hecho miles y millones de veces.

Venga, esas sonrisas fuera, ¡Que hoy ya es verano!