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Reseña: Divergente (La novela)

Lo siento, pero no he podido evitarlo. Sé que esto va a herir el pobre corazoncito de los fans de esta saga y de su escritora, Veronica Roth. Si queréis, podéis matarme después.

Acabo de terminar de leerlo. Sé que voy muy atrasada, pero, como ya he dicho, mi lista de lectura es demasiado amplia para estar al día de las sagas de moda del momento. Mi sensación al finalizar la novela ha sido de decepción absoluta. Estaba entusiasmada con la idea de leerlo, puesto que a los lectores les había encantado, y, sinceramente, me esperaba más.






Me he encontrado con un libro que junta de mala manera todos los ingredientes que necesita una saga para tener éxito: Una chica joven y valiente que aprende a matar, un chico joven y guapo que le protege, una familia "disfuncional", un futuro distópico, y una lucha en defensa de sus seres queridos. Sé que las comparaciones son odiosas, pero es inevitable compararlo con Los juegos del hambre. Un mundo futuro separado en facciones, cada una de ellas especializada en una cosa, cuya protagonista es una chica de dieciséis que se enamora y se convierte en el corazón de una lucha por el poder.

Puede que fuera la comparación con esta otra conocida saga lo que hiciera que me decepcionara, sobre todo por la protagonista, Tris. La autora pretende crear un personaje con el que sus lectora se identifiquen, una chica que no era nadie y se convierte en una luchadora nata, y que sintamos que ella es la buena que lucha contra los malos. Pero lo que yo percibo es una adolescente egoísta a quien solo le importan ella y su gran amor, Tobias. Al principio se puede pensar que es la naturaleza humana, ¿No? Todos tenemos nuestras cosas egoístas, como todo el mundo, y lo pasamos por alto. El problema viene al final, en plena lucha.

Tris no se piensa dos veces lo de matar a Will, el novio de su mejor amiga Christina. Pero, ¡Oye! Que a nadie se le ocurra matarla a ella o a Tobias. ¿Y su familia? Uy, sí, unas lagrimillas y venga, fuera. Lo que de verdad le duele es perder a Tobias; su madre y su padre, que mueren tranquilamente por ella (A su hermano que le den, también), dan igual. Que sí, que se pone un poco triste, pero se le pasa cuando su novio la besa.

No sé vosotros, pero yo estoy un poco harta de estas heroínas que persiguen desesperadamente el amor, dejando de lado sus propias familias. Ya me había pasado con la saga Medianoche, de Claudia Gray, pero al personaje de Bianca se le puede perdonar por otros motivos. 

En definitiva, Tris es un "quiero y no puedo" de Katniss. El problema es que Katniss habría actuado de forma diferente en su lugar, jamás permitiéndose matar al novio de su mejor (y única) amiga. No con ello pretendo decir que la autora quisiera copiar la historia de Suzanne Collins, eso es algo que no sé, es una forma de hablar simplemente. También entiendo que, posiblemente, todos hubiéramos actuado como ella, en defensa propia ante una muerte inminente. Pero estamos hablando de una ficción en la que ella es la heroína, no de una persona cualquiera. La autora podría haber hecho uso de su imaginación para solventar el problema de otra manera, teniendo en cuenta el tipo de novela que es.

Aparte de eso la novela me pareció muy floja, con falta de sentido. En muchas ocasiones creo que la autora olvidó preguntarse "¿Y esto por qué?" antes de escribirlo. Como escritora tengo muy presente que al crear una historia es muy necesario que todo el argumento esté perfectamente atado y justificado, que presente un mundo que no haga al lector preguntarse por su existencia. Nadie se pregunta ¿Por qué existe la Tierra Media?, pero yo sí me pregunto ¿Por qué existen esas facciones? ¿Quién las creo? ¿Por qué motivo? Estas preguntas no se plantearían, por ejemplo, si no se mostrase un Chicago del futuro y fuera, directamente, un universo ficticio.

Pero todo tiene sus cosas buenas, y admito que la autora tiene imaginación, algo que es muy necesario en este mundo literario, y que tenía las piezas para crear un éxito, aunque para mi gusto le faltó una chispa. Otra cosa que me encanta de su forma de escribir son las descripciones tan visuales que hace de los espacios y las acciones. No parece tener un rico vocabulario como otros escritores, que se tiran media página para decir cómo tiene los ojos un personaje y al final ya no sabes ni a quién ha mirado, pero para mí eso es algo positivo, porque el objetivo de las descripciones es hacer ver al lector lo que está en tu mente, y Roth lo pone muy fácil e intuitivo.

Hasta aquí mi reseña y, con ello, mi odiabilidad por parte de sus fans. Espero no haberos condicionado a no leer Divergente, la verdad, porque yo siempre digo que para poder criticar una cosa hay que leerla antes, y que a mí no me haya gustado del todo no significa que a vosotros tampoco os tenga que gustar. En cualquier caso os animo a leer, leer y leer, de todo. Pronto habrá más reseñas (Hoy mismo me compro mi siguiente libro de la lista).