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Be positive!



Cuando un viaje de seis horas se transforma en uno de doce. Cuando tras las ventanas del coche en dicho viaje solo se ven terrenos secos y el brillo de un sol infernal en la carrocería del coche de delante. Cuando te das cuenta de que has olvidado algo importante en un área de servicio que pasaste hacía hora y media y debes regresar. Cuando, por culpa de todo aquello, te tienes que resignar a disfrutar de un día menos de vacaciones.

Ay, las vacaciones... La época en la que descansamos de todo el estrés de nuestras vidas, del humo de las ciudades, de las personas que estamos obligados a aguantar... Es curioso como en muchas ocasiones el tiempo de respiro se convierte en el tiempo de estrés y lo único que te tranquiliza es visualizar el día de la vuelta a casa, que, de repente, se transforma en el mismísimo paraíso.


En este viaje nos pasó de todo. No por ello lo pasamos mal, de hecho ninguno de nosotros queríamos regresar a casa, pero una cosa no quita la otra. Lo que pintaban unas vacaciones tranquilas en la costa este se transformó en todo un oasis de surrealismo. ¿Nuestros planes? Al garete. 

Pero, ¿Qué haces cuanto esto sucede? Cambiar la mentalidad. Tomarse las cosas con mucho humor y muchas risas. Eso hicimos. Reír y reír. Aún en un atasco descomunal en el que solo se sintonizaba la radio local en la que nos deleitaron con una versión de Camela. Aún cuando en el salpicadero del coche apareció el chivato de la falta de aceite. Aún cuando nos vimos en plena noche con las maletas en el parking de una gasolinera viendo como una grúa amarilla del seguro se llevaba nuestro coche...

Y es que somos jóvenes. Es el tiempo de reírnos de nuestras desgracias, de dormir en apartamentos cutres, de cometer errores... Porque llegará un día en el que los errores ya no hagan gracia. Hay que encontrar el modo de transformar lo fallido en positivismo. En pasar del "Unas vacaciones inolvidables" a "Unas vacaciones para contar entre risas y cervezas".

Eso sí, no faltaron la playa, las largas noches de terraza, los parques temáticos, los vestidos veraniegos, las risas causadas por guiris color centollo...

Una cosa he aprendido: Solo hay dos maneras de tomarse las cosas, bien o mal. Y tú decides cual prefieres.