martes, 28 de abril de 2015

Preestreno de 'A cambio de nada', de Daniel Guzmán

Si pensamos en Daniel Guzmán a todos se nos viene a la cabeza su faceta de actor, sobre todo en series como Aquí no hay quien viva o La familia Mata. Pero este actor hace nada menos que diez años decidió que quería contar historias y se convirtió en guionista y director.



Ayer tuve la suerte de que me invitaran, junto con el resto de mis compañeros de guión, al preestreno de su primera película, A cambio de nada. Fue en los Cines Van Dyck, que solo conoceréis si sois de Salamanca o de León (Cines Van Gogh), con la colaboración del periódico local La gaceta y Warner Bros. La sala estaba llenísima (ay, lo que nos gusta el cine gratis...) porque habían regalado las entradas con el diario, y a nosotros por ser del máster (Cosas buenas tenía que tener).




Yo no sabía mucho de la peli, no sabía lo que iba a ver, y me sorprendió mucho. La película es autobiográfica y realista, y trata sobre la vida de Darío (Que sería Daniel) cuando decide fugarse de casa porque no quiere ir al juicio del divorcio de sus padres. A raíz de eso se convierte en un ladrón con la ayuda de su mejor amigo, Luismi, conoce a una abuelita adorable y se juega la vida por ayudar a quien le ha ayudado. A mí la verdad que no me gustan las películas realistas porque no voy al cine a ver lo mismo que veo en la calle todos los días, pero reconozco que me gustó y me recordó a la de Barrio y Los 400 golpes.




Os voy a contar una cosa que no sé si sabéis... ¡En los preestrenos no se puede comer palomitas! Y supongo que ya os imagináis cómo lo descubrimos... Pues sí, después de habernos comprado el menú de palomitas y refresco. Se nos acercó el dueño de Cines Van Dyck y nos informó educadamente, dejándonos entrar con la comida porque ya la habíamos comprado y no lo sabíamos (jiji). Yo solo había ido a un preestreno antes, el de Perdiendo el norte.

Pero eso no fue lo mejor, ¡Daniel Guzmán estaba allí! Antes de la proyección dio un pequeñito discurso, explicando que había tardado 10 años en levantar el proyecto y que le había costado mucho. Ahora era el turno de pasársela al espectador. Fue la segunda vez que se proyectaba la cinta, y la primera vez fue en el Festival de Cine de Málaga, donde se llevó un premio. Después de verla, tuvimos un coloquio con él y el público pudo hacerle preguntas.




Yo no pregunté nada porque la única pregunta que tenía en mente ya se la habían hecho y era saber cuánto de autobiográfico tenía la historia. Me sorprendió muchísimo porque jamás pensé que él hubiera vivido todo aquello. Claro que muchas de las partes son cosa de ficción y de la magia del cine.

Nos contó una cosa muy graciosa. Él y su amigo Luismi tenían perros, y el perrito de Luismi siempre quería zumbarse a la perrita de Daniel, y él quería plasmar eso en la película. Es muy complicado trabajar con animales en el cine, así que les preguntó a los actores si tenían perros y, ¡sí! un perrito y una perrita, justo como sucedió, así que utilizaron sus propias mascotas para rodar y fue maravilloso. Si no hubiesen sido sus verdaderos dueños no habría conseguido ciertas reacciones que veréis en la película cuando se estrene.

Antes de irnos de la sala pudimos hacernos una foto con él (yo soy la de su derecha). Es muy agradable.



Así que, recordad, A cambio de nada, dirigida y escrita por Daniel Guzmán, el 8 de mayo en cines. ¡Merece la pena!

miércoles, 8 de abril de 2015

Combatir la astenia primaveral

Hay muchos que dicen que lo de la astenia primaveral es un falso mito, es decir, que no existe tal "enfermedad" y que es una especie de excusa. Puede que lo sea, yo no soy ninguna experta, pero lo cierto es que hay algo que nos consume en estas fechas. Yo ahora mismo he de decir que la estoy padeciendo y que este año estoy odiando la primavera. Y el caso es que siempre la he adorado, con sus flores, sus prados verdes, su cielo despejado... ¡Pero este año no!

Llevo unos días con el ánimo muy decaído, sintiéndome más cansada de lo habitual y sin ganas de hacer nada. A eso se le suma el dormir mal y el tener el apetito escaso. Esto se puede considerar un cuadro habitual de la astenia. No es que crea que es una enfermedad como tal, pero sí está probado que los primeros días de sol y el cambio de hora al horario de verano nos afectan negativamente a gran parte de la población. 

Pero no hay que preocuparse ni dejarse caer en el sofá, hay que combatirla con uñas y dientes. Para ello os doy algunos remedios para combatir la astenia primaveral que a mí me funcionan y que espero que os funcionen a vosotros también.




1- Jalea real: Sé que puede sonar a eso que se toman nuestros padres y que vemos en cajas apiladas en la farmacia, pero que ni nos va ni nos viene. Bueno, pues es la súper solución. Unas ampollas de jalea real, que se toman cada mañana durante 3 o 4 semanas, te ayudan a aumentar la energía y la vitalidad. También podéis probar con gingsen o pastillas multivitamínicas. En un herbolario os pueden asesorar perfectamente sobre qué es mejor para vosotros.

2- Ejercicio: Sí, es muy básico, pero es real. Cuanta más actividad tenemos, más energía. Sirve cualquier cosa, running, un partido de fútbol, tennis, bicicleta... Y a ser posible al aire libre, que es mejor dejar los gyms para el invierno. Sé que estas cosas cuestan pero a veces solo es cuestión de no pensarlo y calzarse las deportivas.

3- Hidratación: Es otro clásico, pero el que menos falla. Nuestro cuerpo necesita el agua en mayor cantidad (relativamente) para seguir funcionando. Es uno de esos métodos en los que no creemos mucho, pero os aseguro que funciona. Mi consejo es que os compréis una botella vacía de las que vienen especiales con pajita para beber agua y la llevéis siempre con vosotros.

4- Alimentación sana de temporada: Siempre es buena la alimentación sana, pero más en esta época y, sobre todo, si se trata de frutas y verduras de temporada. Pensad que la naturaleza es sabia y siempre nos da lo que necesitamos. Además, ahora llegan todas esas frutas fresquitas y deliciosas que no tenemos los meses de invierno. Lo que también debemos evitar son las comidas copiosas, ya que nos restan energía.

5- Infusiones: Quizá no son lo más apetecible, ya que están muy calientes, pero hay algunas infusiones cuya función es aumentar la energía. Yo confío mucho en los remedios naturales y soy una enamorada de las infusiones, así que os animo a que lo probéis.

miércoles, 1 de abril de 2015

Portugal II: Belém, Sintra y Cascais

Ya os enseñé las fotos que hice en Lisboa ciudad, pero también estuvimos en Sintra, un maravilloso pueblo lleno de castillos y palacios, Belém, casa de los famosos pasteles de nata, y Cascais, pueblo de costa ideal ara unas buenas vacaciones.

A Belém fuimos el mismo día que llegamos. No sé si os comenté en el anterior post que fuimos viajando toda la noche en un tren-hotel. Lo de hotel... En fin, nosotros íbamos en turista, así que asientos de toda la vida. Tuvimos un frío... brrrr... ¡Pero llegamos! Y, tras pasar la mañana de turisteo en Lisboa, por la tarde cogimos un tren a Belém. Allí vimos el monumento a los descubrimientos, el Convento de los Jerónimos, la Torre de Belém y... ¡Los pasteles de Belém! Si vais, tenéis que probarlos sí o sí.




















Al tercer día de estar en Portugal nos cogimos un tren a Sintra, el pueblo de los palacios. Tiene monumentos preciosos y muy famosos, y en ellos se han rodado películas. Nuestro plan era ver Quinta da regaleira y el Palacio da Pena, pero a este último llegamos 15 minutos después de que cerraran la venta de entradas. ¡Una putada! Pero, en fin, que no nos fuimos disgustados, porque Quinta de Regaleira fue maravilloso, el palacio más bonito que he visto en mi vida. Y sus jardines... y sus pasadizos subterráneos... ¡Una pasada! Os lo recomiendo muchísimo, yo no dudo que volveré algún día.


















Nuestro último día, en el cual teníamos que coger el tren-hotel de vuelta a Salamanca, nos decidimos a ir a Cascais, un pueblecito de costa, perfecto para las vacaciones. Mi madre me insistió mucho en que fuera, pues ella de joven veraneaba siempre allí. Debo decir que antes de ir me imaginaba algo como Villa-Turista, lleno de hoteles y apartamentos en primera línea de playa, pero nada de eso. Igual era porque estábamos en temporada baja, pero me pareció un sitio muy cuco y agradable. Su dosis de turisteo tenía, sí, pero nada tipo Marina D'or. Allí vimos un acantilado espectacular, Boca do Inferno.















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