sábado, 20 de febrero de 2016

Kill them with kindness



Si tuviera un life motto sería este. Me gusta mucho vivir bajo este lema porque creo que es de los más acertados. El significado es simple y más de uno se sentirá identificado, o, si no, podrá fácilmente comenzar a ponerlo en práctica y hacer de su vida un lugar más agradable no apto para personas tóxicas.

Siempre va a haber alguien, generalmente más de uno, con quien no conectemos. Es inevitable. No todos pueden sentir simpatía hacia nosotros y en ocasiones esa no simpatía se torna en mala intención. Desde gestos apáticos, mala educación hasta agresividad. Pueden tener o no razones, es lo de menos, la cuestión es que esa clase de personas dirigen toda su negatividad hacia nosotros.

Buscan que entremos en su juego, que contestemos, que nos mostremos bordes, enfadados o, simplemente, molestos. Pero eso es lo peor que podemos hacer. Responder a una conducta agresiva con más agresividad no va a traer nuestro bienestar, aunque sea nuestra primera reacción. Pues si nosotros respondemos de esta manera estamos correspondiendo tal y como ellos desean. Es natural, si buscamos un enfrentamiento con alguien lo que queremos es que se enfrente a nosotros de igual manera.

La mejor forma de desarmar a otra persona es, simplemente, con amabilidad. Una sonrisa y unas buenas palabras son justamente lo que puede hacer tambalear al otro. Poner la otra mejilla, levantar la cabeza y mostrarnos educados nos hará sentirnos mejor con nosotros mismos y es la opción más digna. Es algo que no se esperan y puede convertirse en nuestra mejor arma de defensa.

El ser humano siente cierto placer cuando otros se sienten molestos y dolidos ante sus palabras o acciones, pero no podemos permitir darles el gusto de que nos traten como a la suela de un zapato y que nos hagan sentir decaídos o malhumorados. Nuestro tiempo vale demasiado como para perderlo susurrando maldiciones.

Pero no penséis que esto es solo para nuestros "enemigos". Esos casos son los que menos nos vamos a encontrar en nuestro día a día. La lista puede ser larga y va desde jefes desagradables a dependientes que tienen un mal día. A todos debemos mostrarle una sonrisa para que se den cuenta de que su negatividad no nos afecta y sus problemas no son nuestros problemas.

La amabilidad hacia personas negativas es un escudo que impide que su mala intención abra una brecha en nuestro buen día, o que lo haga aún peor si este ya es malo. Debemos hacer todo lo posible y poner todo de nuestra parte para que nuestra vida sea feliz y lo más carente de conflictos posible. Nadie va a darnos eso más que nosotros mismos y mostrarnos siempre positivos y agradables es el primer paso.

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