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24 años con mi primer vestido hecho a mano (OOTD)





Tengo dos novedades. La primera:

¡Hoy es mi cumpleaños! (Serpentinas y confeti de colores)

La segunda:

¡He terminado mi primer vestido hecho por mí!



Yay! Estoy muy orgullosa de mis nuevas habilidades como costurera. Sé hacer bastante poquito pero ya he aprendido a hacer estampados de camisetas, faldas y vestidos. ¿Y qué mejor día que mi cumpleaños para estrenar mi primer vestido hecho a mano?





La historia de cómo diseñé el vestido es bastante simple. Como chica preppy vivo enamorada de las creaciones de Lilly Pulitzer, pero no se venden en España e importarlo me saldría el triple de caro. Así que dije: ya está, me lo hago yo. Fui a la tienda de telas, me cogí esta tela en rosa con circunferencias blancas, una cremallera a juego y pasamanería en tono crudo para el cuello. El estilo era un shift dress, es decir, un vestido recto con pinzas en el talle, sin mangas y con cuello en pico que se alargara con el efecto de la pasamanería. ¡Et voilá! Tanto mi profe de costura como yo hemos quedado encantadas con el resultado.

Aparte de parecerme una ocasión ideal para estrenar el modelito, la otra razón para llevarlo en el día de mi 24 cumpleaños es que este logro hace que me sienta más madura. Saber coser era uno de mis objetivos a largo plazo. Mi abuela cosía y mi madre cosía y me hacía muchas cosas cuando era pequeña, así que yo también quería coser. Y ahora ya sé. Es como si fuer un poquito más mayor, como si fuera subiendo peldaños en mi vida poco a poco.







Además, he descubierto que coser me encanta. No siempre me siento bien cuando hago deporte, o cuando escribo, o cuando hago teatro, pero en las clases de costura SIEMPRE me lo pasaba bien. No me daba nada de pereza conducir hasta la otra punta de la ciudad porque me hacía sentir bien. Llegaba, sacaba mis cosas, no pensaba... Y descubrí que es una de mis pasiones y que no me importaría si acabase viviendo de ello. En resumen, me hace sentir feliz.

A ello se le suma la cantidad de posibilidades que me abre. Puedo arreglarme mi ropa, customizar, tapizar muebles, crear diseños... Ahora cada vez que veo un vestido que no me puedo permitir en una revista de moda, arranco la página y me lo guardo para hacerlo yo. Y sí, me siento orgullosa poder hacerlo.





Y en cuanto a mi cumpleaños... ¿Qué decir? Voy a ser honesta. Antes me tomaba mis cumpleaños como el mejor día de mi vida. Hacía una gran fiesta, invitaba a todos mis amigos, me compraba ropa especial para la ocasión, me pasaba semanas preparándolo... Hasta que me di cuenta de que todo era una especie de gran mentira. No quiero hablar de este tipo de cosas por aquí pero digamos que algo dentro de mí dijo ¡basta!

Desde entonces me lo tomo con tranquilidad. No preparo tantas cosas, solo lo necesario, no me presiono a mí misma para que todo esté al gusto de todos, no me paso horas y horas de trabajo y, sobre todo, le doy menos importancia. ¿Y sabéis qué? Soy más feliz. No llego apurada, me da todo un poco agual, no lloro si algo se tuerce... Solo dejo que las cosas vayan a su ritmo. Y es mejor para todos. Así que ahora estoy tranquilamente escribiendo esta entrada y, después, ya veremos. (En realidad ya lo he celebrado y hoy solo tengo comidas, cenas y cocktails, pero aún así).



Vestido / Dress: Hecho por mí / Made by me
Bolso / Purse: Paco Martínez
Cuñas / Wedges: El Corte Inglés
Reloj / Watch: Parfois
Gafas de sol / Sunglasses: Parfois

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