martes, 23 de mayo de 2017

Vestidos para invitadas

Verdaderamente el título no podría haber sido más explícito. Bueno, esto es lo que es. Hoy os traigo una selección de vestidos para invitadas a eventos tales como bodas, bautizos, comuniones, graduaciones, etc. Ya que ahora es temporada de esta clase de eventos y muchas de las búsquedas sobre dudas de moda tienen que ver con qué ponerse y mantener la dignidad.

He encontrado una serie de vestidos casuales, de tipo cocktail y largos que creo que quedarían ideales en cualquier evento social. Nada de colores estridentes, nada de satén y, sobre todo, nada de plumas. Creo que son elegantes, bonitos y sencillos. Creo que la sencillez debería ser la regla de oro a la hora de vestir en un evento de estas características. Para todo lo demás, podéis consultar el post que escribí para evitar el horterismo en bodas y graduaciones.

Vestidos de invitada

Alice Olivia cotton floral dress
€645 - harrods.com
Chi Chi midi cocktail dress
€79 - dorothyperkins.com
Sea New York flared sleeve dress
€570 - oxygenboutique.com
H M v neck cocktail dress
€220 - hm.com
Alice Olivia pink lace cocktail dress
€1.185 - harveynichols.com
Pink lace cocktail dress
€24 - rosegal.com
Draper James navy lace cocktail dress
€265 - renttherunway.com
Dorothy Perkins prom dress
€79 - dorothyperkins.com
Ted Baker flared skater skirt
€170 - vanmildert.com
Self portrait lacy dress
€345 - mytheresa.com
Notte by Marchesa long lace evening dress
€115 - renttherunway.com
Monique Lhuillier one shoulder evening gown
€8.900 - modaoperandi.com
Halston Heritage long red evening dress
€100 - renttherunway.com

jueves, 18 de mayo de 2017

La crisis del cuarto de vida

Supongo que todos vosotros habéis leído ese artículo que ronda por diversas redes sociales hablando de la crisis del cuarto de vida, una crisis que afecta a multitud de jóvenes de entre 23 y 25 años debido a la incertidumbre tras acabar los estudios. Pese a que es uno de esos textos inspiracionales que todos parecen compartir en Facebook, hay pocas personas que haya conocido que realmente admitan que han padecido esta crisis. Bien, pues que quede constancia de que, por mucha vergüenza que dé admitirlo, yo he pasado por ello.

He estado a punto de añadir "y lo he superado", pero no creo que sea cierto. He padecido esta crisis, con sus más y sus menos, pero sobre todo me ha afectado en los meses de primavera de 2015 y 2016. Puedo decir, con orgullo, que he sobrevivido a esta primavera, y estoy completamente segura de que ha sido gracias a un gran cambio de mentalidad que he tenido que hacer en los últimos años. Volviendo la mente a los miedos que me atacaban en mis peores momentos, tengo que señalar que todos tienen razón cuando dicen que no hay que preocuparse por la vida, pues todo va funcionando poco a poco.






Comencé esta crisis al finalizar el máster. ¿Por qué no al finalizar la carrera? Porque mi mente no dio el salto aún, supongo. Ese máster fue, para mí, como un quinto año de carrera, nada había cambiado. Misma facultad, mismos profesores, algunos compañeros que ya conocía... Había cambios, sí, pero no eran tan grandes. Sin embargo, al llegar la primavera, me di cuenta de que esa vida estaba a punto de acabar. Ya no habría clases, ni notas, ni nada de la vida que hasta entonces conocía. Tendría que trabajar, conseguir las cosas por mí misma y enfrentarme a la vida real.

Solo podía sentir miedo y nervios ante un futuro desconocido en el que no sabía cuál iba a ser mi siguiente paso. Tenía una carrera bajo el brazo en la que apenas había trabajo, un máster que me había decepcionado en varios sentidos y teniendo la sensación de que no sabía hacer nada y de que, lo que sabía hacer, no me llenaba. UFF. Ahí comenzó mi peor pesadilla: la ansiedad.

Pero eso es solo una forma de tomárselo, claro. A cada persona le afecta de una manera y la mía fue bastante dramática. La cuestión es que hay muchos miedos que te invaden. Miras a tus padres y parece que lo tienen todo resuelto de forma sencilla, y te preguntas si serás capaz de llegar hasta ahí, de encontrar un empleo en el que seas bueno -o tan solo un empleo-, de encontrar a la persona correcta, de ser capaz de cuidar de un ser humano que depende de ti, de estar al tanto de todo lo que sucede en la casa, de pagar las facturas, de saber hacer papeleos burocráticos... Y hacerlo de una pieza.

Parecía muy difícil. A eso se le sumaba una total falta de motivación y una pérdida absoluta del rumbo. Es uno de esos momentos en que te haces muchas preguntas a la vez: ¿Qué quiero hacer? ¿Quién quiero ser? ¿A dónde voy? ¿Seré feliz? Cuando estaba estudiando, tenía muchas expectativas de futuro y ninguna parecía que iba a cumplirse. No por falta de esfuerzo sino por una realidad completamente diferente. La vida no iba a ser tan genial como yo me la había imaginado, después de todo, y no tenía nada bajo control. Vamos, que estaba fallando en eso de ser adulto.

Pero, poco a poco, la vida fue pasando. Yo me tranquilicé, comencé a trabajar, descubrí que no era tan difícil como yo pensaba. Sí, cometí muchos errores, pero me reí de ellos mientras tomaba un cocktail con mis amigos. Fui aprendiendo casi sin darme cuenta. Fui adquiriendo responsabilidades muy lentamente, superando miedos tan absurdos que ni siquiera los mencionaba, resolviendo problemas según me iban surgiendo. La vida iba funcionando poco a poco, teniendo algo de sentido.

Voy a cumplir 25 años y sé que me quedará mucha crisis por delante, pero creo que estoy en el camino correcto para superarla. Y quiero que se visualice. No he sido la única que ha tenido estos miedos; he hablado con muchos de mis amigos y sé que, de algún modo u otro, todos nos hemos enfrentado a una terrible pregunta: "Y ahora, ¿qué hago?". Unos optan por irse lejos, otros por seguir estudiando, otros encuentran un trabajo mediocre, otros cambian de rumbo... No creo que nadie hayamos descubierto nada todavía, pero creo que cada vez nos preocupa menos tener la respuesta.

La vida es así. Va funcionando. Piensas que no sabes cómo afrontarás algo y, años después, te encuentras con que lo hiciste. Así que ahora solo me digo a mí misma: respira y relájate, no puedes controlarlo todo, la vida tiene sus propios planes. Ahora estás aquí, y estás bien, y, el día en que te encuentres con un problema, lo resolverás.

Además, hay mucha vida por delante. No tenemos que tenerlo todo decidido y planeado ya. Tenemos derecho a equivocarnos y a que no nos gusten ciertas cosas; a investigar y descubrir qué queremos hacer y qué nos hace más felices. Tenemos que dejar atrás esa presión que sentimos, dejar de compararnos con los demás y pensar que no tenemos que cumplir las expectativas de nadie. Solo así podremos respirar y aceptar que el futuro es incierto para todos, pero que iremos aceptando todo lo que nos ponga por delante.

martes, 16 de mayo de 2017

Mis zapatos favoritos de la temporada

Últimamente estoy ligeramente obsesionada con los zapatos. Pensaréis: típico. Pero no. En mí no es nada típico. Los zapatos es una prenda en la que nunca he pasado demasiado tiempo pensando, curiosamente. Sé que existe ese prejuicio de que las chicas adoramos los zapatos y los bolsos por encima de todo pero, en mi caso, no se cumple. No presto demasiada atención al calzado y, de hecho, rara vez le dedico un post en el blog.

Así que, sí, ya iba siendo hora. No sé por qué razón, quizá sea que llega el buen tiempo o que las últimas tendencias me parecen especialmente bonitas, pero estoy constantemente pensando en los zapatos que voy a adquirir para esta temporada, que, creedme, los tengo muy definidos en mi mente. Algunos ya los he empezado a coger y otros los iré comprando más adelante, cuando el verano se acerque más.

Hoy os enseño qué estilo de calzado voy a llevar básicamente esta primavera (lo que queda de ella, ¿vale?, aquí sigue haciendo fresquito) y en verano. Voy a apostar por las sandalias estilo navajo de Pierre Dumas, un modelo que me gusta literalmente en cualquier color; invertiré en unas buenas manoletinas con lazo, preferiblemente de fabricación española, y también en una sandalias casuales que pueda llevar a todas partes.

Están a punto de llegarme un par de manoletinas de punta con cuadros vichy y unas sandalias nude con cordones que encargué por Zalando. Esperaré un tiempo para hacerme con unas sandalias con hebilla un poco más cerradas que me sirvan para prefall, y probablemente amplíe mi colección de alpargatas, porque me parecen la opción más fresca y cómoda para el verano.

Mi deseo, que no sé si se cumplirá, es, por un lado, comenzar a llevar calzado en color dorado, ya que he visto a muchas chicas y me parece que queda fenomenal y que es muy fácil de combinar. Además, da un toque de color en los meses de verano. En segundo lugar, me gustaría encontrar unas manoletinas similares a las Valentino, con tachuelas. Veremos.


Favourite shoes for spring and summer 17

Kate Spade flat shoes
€185 - neimanmarcus.com
Pointy toe flat
€290 - calypsostbarth.com
Pierre Dumas navy blue shoes
€18 - housershoes.com
Pierre Dumas gold shoes
€18 - housershoes.com
Journee Collection strappy flat
€45 - jcpenney.com
Leather flat
€77 - amazon.com
Castañer stripe shoes
€85 - italist.com
Sole Society metallic sandals
€63 - solesociety.com

viernes, 12 de mayo de 2017

Abrigo de primavera (OOTD)



La primavera tan pronto nos regala unos días soleados y calurosos como nos tapa con un manto de nubes grises. Es así. Un día vamos en manga corta y al día siguiente tenemos que volver a sacar el abrigo del armario. Eso sí, las temperaturas raramente bajan de los 15 grados, por lo que resulta indispensable no abrigarse en exceso.

Encontrar un buen abrigo para primavera es todo un logro. Tiene que ser fino, pero no demasiado fino. Lo suficientemente grueso como para estar abrigado en los días más grises y no asarte de calor al mismo tiempo. Sí, es un reto. Por eso muchas veces optamos por las clásicas gabardinas, que siempre son una buena opción.






Yo, sin embargo, tengo que decir que he conseguido el abrigo ideal para primavera. Es justo la prenda que necesito para estar fenomenal en esos días en los que refresca. Ahora que estamos pasando una racha de bajas temperaturas, se ha convertido en mi must número 1. Se trata de un abriguito de Purificación García que compré el año pasado en el outlet de Bilbao. Fui mi regalo de Reyes.

Una de las muchas razones por las que me encanta es su color. Es verde musgo. Perfectamente combinable con marrones, blancos, negros y casi cualquier color. Tiene forma de trapecio, por lo que queda ligeramente ancho y eso me gusta.








Podréis notar que no es fácil que podáis adquirir este abrigo. Lo sé. No intento venderlo porque sería absurdo. Directamente nunca intento vender nada en este blog, pero eso es otro tema. Simplemente es una opción para vestir en un día primaveral en que las temperaturas son ligeramente bajas.






Ese día lo llevé con una camisa de cuadro vichy (mi favorito, lo sabéis), mis nuevos jeans favoritos y mis zapatitos de El Ganso que también adquirí el mismo día del abrigo en el outlet de Bilbao. Historia curiosa: cuando estábamos en El Ganso, se coló un ratoncito en la tienda; entró corriendo desde el pequeño jardín que hay fuera y se escondió en unos zapatos; a la chica de la tienda casi le da un infarto, pero yo lo encontraba monísimo.

El Ganso es, actualmente, una de mis marcas favoritas, si no la favorita. Es ropa de estilo preppy fabricada en Europa. No podría pedir más.









Abrigo / Coat: Purificación García
Camisa / Shirt: Promod
Jeans: New look petite (Zalando)
Cinturón / Belt: Stradivarius
Bolso / Purse: Paco Martínez
Zapatos / Shoes: El Ganso
Gafas de sol / Sunglasses: Parfois

sábado, 6 de mayo de 2017

¿Por qué el Día de la Madre?

Hoy me levanté a una buena hora para poder ir a la floristería antes de que cerraran con el fin de cogerle unas preciosas flores a mi madre por el Día de la Madre, que es mañana. Esto ha sido un error total porque, al parecer, las floristerías abren el domingo del Día de la Madre y el sábado por la tarde, y yo no lo sabía, aunque ese es otro tema. Tras ir a la mencionada floristería y comprar un hermoso ramo de tulipanes bitonales en rojo y amarillo, me dispuse a llevarlo hacia mi casa acaparando todas las miradas de las personas que iban por la calle.

Fue en ese momento cuando me crucé a una pareja que rondarían los 30 años. La chica no dejaba de mirar mi ramo (no la culpo) y, cuando pasó a mi lado, comenzó a decir en voz lo suficientemente alta "pero, ¿por qué el Día de la Madre?, ¿por qué?, no lo entiendo". Entonces comencé a darle vueltas y decidí escribir este post para intentar dar respuesta a esta pregunta.





Debo decir que me sentí bastante ofendida. Entiendo perfectamente su postura, es una de esas personas que dicen cosas como "para mí, todos los días son San Valentín porque yo quiero a mi novio todos los días del año" y no consideran justificado que ciertas personas solo le digan a su madre que la quieren en este día en concreto. Pero yo no soy así. Y nadie debería serlo.

Este post se puede aplicar a absolutamente todos los días especiales, como el Día del Padre, San Valentín, etc. Me gustaría intentar explicar por qué sí se pueden celebrar este tipo de días sin que signifique que eres un capitalista compulsivo o que no muestras amor el resto de días del año.

-En primer lugar, sí, demostramos amor todos los días del año. ¿Por qué regalarle flores a mamá en el Día de la Madre?, pregunta esa chica, ¿por qué no?, respondo yo. Siempre que volvía del instituto en primavera, pasaba por un parque lleno de flores y le llevaba un ramo a mi madre cada día a la hora de comer. Que le regale un ramo de tulipanes a mayores no significa que no tenga detalles con ella en más ocasiones. Que le compre un cuadro de su colección favorita en este día no significa que no piense en ella cada vez que voy de compras y veo algo que puede gustarle.

Estoy muy agradecida por todo lo que mi madre ha hecho por mí, y sí, hay veces en las que me comporto mal con ella, como todo el mundo, pero eso no significa que no se lo demuestre siempre que puedo. Pues no es el Día de la Madre todos los domingos que voy a comprar el pan y le llevo sus pasteles favoritos para el postre.

-En segundo lugar, tenemos derecho a un día especial. Todos nosotros. Tenemos derecho a sentirnos especiales durante un día entero sabiendo que, de alguna manera, se elogia nuestra labor. Tenemos derecho a que nos guste sorprender a quienes más queremos. Tenemos derecho a celebrar una tradición que se celebra a nivel mundial.

No eres un capitalista por querer comprar bombones en San Valentín. Solo es un detalle más que se suma a una larga lista de detalles. Es, simple y llanamente, la celebración de un día porque lo merecemos, porque necesitamos festejar el amor.

-En tercer lugar, no pasa nada por regalar. Cada vez hay más detractores de los regalos, y están en su derecho. Pero así como ellos están en su derecho de no hacer regalos, nosotros lo estamos de sí hacerlos. No debemos sentirnos culpables por admitir que nos gusta hacer regalos y que nos hagan regalos. Si tuviera dinero infinito, estaría haciendo regalos todos los días.

Vale, el regalo tiene un precio, pero el rostro alegre de la persona que lo recibe, ese brillo en la mirada porque sabe que le conoces y que te has acordado de ella, no tiene precio. Al igual que recibir una sorpresa de los que más te quieren. A mí me parece estupendo que el calendario nos ponga excusas para dar y recibir regalos.

-En cuarto lugar, no tienes por qué gastar nada. No se trata de ver quién se ha gastado más ni de medir el amor en cuestión de los regalos. Lo que importa es el detalle. El Día de la Madre es un día en el que millones de madres en todo el mundo saben que su trabajo es apreciado y que su labor merece la pena aunque quieran ahogar a sus hijos a cada instante. Al igual que el Día del Padre, es un reconocimiento a su figura, que es tan necesaria, y es buen momento para recordarles que, aunque no se lo decimos todos los días, les adoramos.

¿Creéis que a ellos les importa recibir un ramo o una taza? Lo que quieren ver es que les importas. No hace falta gastarse dinero para demostrar eso. Basta con dejar que descansen por un día y hacer nosotros la comida, llevarles el desayuno a la cama y que se sientan como reyes, acompañarles a sus hobbies a los que nunca consiguen arrastrarnos... O, simplemente, pasar el día con ellos.

-En quinto lugar, no es postureo. Puede que muchos no hagan más que subir una foto a las redes sociales diciendo que tienen la mejor madre del mundo y todo eso. Pero otros lo hacemos de verdad, de corazón, porque sabemos que se lo merecen y porque queremos hacer eso por ellas. Yo quiero muchísimo a mi madre y me encanta poder sorprenderla con un ramo. Y eso no se ve en las redes sociales, eso solo lo ves tú, y con eso basta.

-En sexto lugar, no tienes por qué celebrarlo. Es así de simple. ¿No te gusta el Día de la Madre? ¿Crees que es un invento capitalista? ¿No entiendes las tradiciones? Genial, vivimos en un país libre. No es necesario. Solo es un día más. No estás obligado a encontrarle significado. Pero no juzgues a quienes sí lo hacen.

-Por último, porque no molesta y no hace daño a nadie. Entiendo la oposición a festividades como la Navidad o Semana Santa. Al fin y al cabo, no puedes caminar tranquilo por la calle sin que la corten por una procesión, o sin toparte con infinita decoración. En el Día de la Madre no hay nada de eso, por lo cuál no estás obligado a meterte dentro de la celebración ni a cambiar tu rutina. Quizá lo único que notes son más familias por la calle y los restaurantes más llenos, nada fuera de lo común.


Este ha sido uno de esos post inspiracionales que se me van ocurriendo según me pasando cosas. Tengo que decir que hacía tiempo que no sentía la necesidad de hacer uno y me alegro de que hoy sí. preguntarse ¿por qué hoy? es algo totalmente justificado, y yo he querido aportar mi postura sobre este tema

martes, 2 de mayo de 2017

Día de la Madre: regalos por menos de 50 euros

Porque madre no hay más que una y, como la tuya, ninguna, se lo merece y lo sabes. Este domingo es el primer domingo de mayo, lo que significa que es el Día de la Madre y que tenemos que recordarles a nuestra mamás que estamos muy agradecidos por todo lo que nos han dado. Vale que deberíamos decírselo todos los días, pero no todo el año tenemos la oportunidad de hacer un buen regalo y dedicarle un día entero.

Para aquellos que celebréis el Día de la Madre (quienes no lo hacen también están en su derecho), os traigo algunas sugerencias de regalo por debajo de 50 euros. Porque sí, el amor de una madre no tiene precio, pero los regalos sí, y nuestro presupuesto puede ser limitado. Os enseño una selección de ideas de regalo en cuatro tonos de color para diferentes madres.

Tanto si vuestra mamá es coqueta, como amante del arte, como zen, como arriesgada o relajada, aquí tenéis algunas propuestas que os pueden inspirar a la hora de hacer el regalo perfecto. Desde pequeños detalles como velas de diseño hasta bolsos o piezas de decoración.

Ideas Día de la Madre

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