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Qué hay detrás de una foto de Instagram

Tenía muchísimas ganas de publicar esta entrada y la estaba posponiendo para un momento en que tuviera tiempo de escribirla. Y es que este ha sido siempre uno de mis posts favoritos desde que leo blogs de lifestyle. La razón es que, a veces, parece que la vida de algunos influencers es demasiado perfecta y eso nos hace sentir que la nuestra es un auténtico desastre.

Tienen todo siempre ordenado, la casa perfectamente decorada, una comida deliciosa en una mesa repleta de platos con una pinta estupenda, parece que siempre se están divirtiendo y haciendo algo interesante... Y, mientras, los demás nos pasamos los días de casa al trabajo y del trabajo a casa, sin tiempo para ordenar el escritorio y sin ganas de hacer otra cosa que no sea ver la tele en chándal.

Pero entonces me di cuenta de que muchas de las fotos que yo hago pueden engañar a los demás, aunque a mí no me lo parezca. Evidentemente, como yo misma las he tomado, sé lo que hay detrás y siempre pienso que los demás, al menos, se lo imaginan. Pero no es así. No todos nuestros seguidores nos conocen ni saben cómo vivimos. Por ello, hoy os desvelo qué ocurría realmente en el momento en que hice algunas fotos.




Lo importante de las fotos de Instagram, al menos dentro de la temática de lifestyle, es que quede casual. Como si fueras así vestida como si nada o pasaras por cierto lugar por casualidad o tuvieras la mesa siempre llena de tus flores favoritas y un libro fantástico como el de Chanel. Pero detrás de esa "casualidad", hay toda una planificación y muuuuchos intentos para dar con la toma ideal. En mi caso, la planificación es muy básica, pero voy a intentar desmontar algún mito.

*Solo enseño fotos hechas por mí específicamente pensadas para Instagram, no fotos que han hecho otros y que he publicado en el blog. 


1- Tengo el escritorio siempre monísimo, oye

Tengo varias de estas. No las hago mucho, pero me encantan. Al menos, me encanta ver las de otras bloggers y yo intento hacer algo decente.



Lo que parece: Estoy super motivada y soy una chica ocupada porque, mira, tengo una agenda. Mi escritorio es monísimo y soy muy ordenada. Esta foto la he tomado sin más, en un día normal en mi vida.

Realidad: Tomé más de 10 fotos. Para hacer una foto así tienes que subirte a una escalera/taburete/silla/lo que sea, ponerte la cámara al cuello, abrir bien la cortina para que entre toda la luz natural posible y rezar para que una de esas fotos que no puedes ver del todo bien por la postura (casi tienes que estar sobre la mesa) haya quedado enfocada y decente. Y ya no hablamos de la composición, que es algo que no se me da bien. Nada está al azar.
Por supuesto, mi escritorio no es blanco, pero utilizo un protector de Ikea para hacer estas cosas. Y tengo que quitarle tooooodas las cosas que tengo encima (cuadernos, libros, bolis, botellas de agua - sí, en plural -, gafas, notas adhesivas... ¡Hasta una lámpara!). ¡Ah! Y ojito con las flores. Por alguna razón, casi nunca salen bien desde arriba. O tapan la escena o casi no salen.


2- Vivo en el paraíso de la Navidad

Navidad es la época del florecimiento de Instagram para muchos. Es el momento de lucirse con una estética de tonos rojos, dorados y verdes. Los hay que decoran TODA su casa y visten a sus hijos con el mismo pijama solo para una foto. Yo no llego a tanto (cuando tenga hijos, quizá...).



Lo que parece: un auténtico winter wonderland. En mi casa somos super cozy y disfrutamos sentándonos todos juntos y felices a tomar un buen chocolate calentito y cantar villancicos.

Realidad: aunque sí que me gusta reunirme con mis amigos y familia para tomarme un chocolate caliente por Navidad con mis tazas navideñas (sorry not sorry), ese día estaba yo sola en casa y quería la maldita foto. Puse las dos tazas (vacías) sobre una pequeña mesa plegable (que tenemos para comer y ver la tele en el sofá) con una manta de cuadros a modo de mantel. Encendí una guirnalda de luces led muy cortita que tengo y encendí las luces del árbol de fondo. Lo demás es todo probar posturas, composiciones y trastear con la cámara hasta conseguir eso. El resultado me encantó, eso sí.


3- Una tarta de manzana porque sí

Las fotos otoñales me pierden. Es mi época favorita del año y adoro sacar detalles con cuadros, manzanas o calabazas. Habrá un día en que sea capaz de hacer bodegones como Dios manda, pero de momento me conformo con esto.



Lo que parece: aquí, tomándome una tartita de manzana casera es un perfecto día otoñal. Falta la vela perfumada y un libro.

Realidad: la manta no es una manta, es mi bufanda de Zara porque no tengo otra cosa más otoñal. La tarta de manzana ni me la comí ni falta que me hacía, y además es del super. La compré para un picnic que al final no hicimos y ahí se quedó. Creo que a nadie le gustaba. Eso sí, me encanta la tarta de manzana y se me da muy bien hacerla, pero esa no me ofrecía garantías. Solo tuve que añadirle canela para darle realismo y poner dos manzanas.


4- Todos mis domingos son así

Tengo más de una de este tipo de fotos. En esta enseño mi pijama de Oysho, que me lo compré para verano y estaba tremendamente orgullosa de él. Yo quería sacarlo en el blog pero no tuve la ocasión y al final tenía miedo de que acabara el verano y yo sin enseñar el pijama más bonito que he tenido en mi vida. 



Lo que parece: un domingo tranquilita tomándome un té en mi taza favorita (eso es verdad) porque mi vida es así de genial y no tengo preocupaciones.

Realidad: Ni corta ni perezosa, me fui a la habitación de mi madre porque es de color perlado y tiene los muebles blancos y una luz maravillosa. Cogí la taza de la langosta (me la había comprado en Joules y estaba mil de orgullosa de mi super taza preciosa y el mundo tenía que verla), vacía, coloqué la cámara en el trípode y puse el disparador temporal en serie. El resultado fue HORROROSO. Así que hice prueba tras prueba tras prueba hasta que UNA salió decente. El resto no las queréis ni ver, os lo digo yo.


5- Elegancia en la piscina

Es la típica foto del verano. A una bloguera que no tiene esta foto la echan de Instagram.



Lo que parece: soy divina y voy a la piscina con mi capazo de moda y mi revista.

Realidad: poco hay que contar. Fuimos a la piscina de un amigo a sacar unas fotos para el blog y puse así mis cosas para hacer una con el móvil para Instagram. Lo difícil es encontrar el plano. Acabas moviendo todo el "bodegón" mil veces y con el carrete del iPhone lleno de la (casi) misma foto. Pero aparte de eso...


Por hoy lo dejo aquí. Si os gusta, hacédmelo saber y os contaré más secretos. Espero que os resulte tan divertido como a mí.