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Productos que NO me han gustado

Los bloggers siempre hablamos de cosas que nos gustan. Que si hauls, recomendaciones, reviews... Pero, a veces, es necesario hacer justamente lo contrario y señalar qué productos no volveríamos a comprar. A la gente le encanta escuchar qué recomendamos, pero también agradece que les digamos a qué no deberían ni acercarse.

En mi caso, tampoco es que tenga muchos productos que odie, ya que la mayoría me acaban gustando o asumo que no he dado con el tono o formato adecuado. Personalmente, no creo que se deba culpar a todo un producto por no acertar con esto. 

Quiero dejar claro que esta es MÍ opinión y que no tiene por qué coincidir con la vuestra. Que a mí no me guste algo no significa que nadie le tenga que gustar. Yo siempre os animo a probar y a tener una opinión propia. Cada piel y cada persona es un mundo. Lo que a uno le va como anillo al dedo, a otro le da reacción alérgica, y así.





MAQUILLAJE

1- MasterSculpt de Maybelline

Lo compré hace varios años, cuando comencé a interesarme por el tema del contorneo y realmente no sabía muy bien qué necesitaba. Me pareció una buena idea para empezar. Sin embargo, no tardé mucho en darme cuenta de que estaba TODO mal en este producto. La distribución de los polvos, el tono, el shimmer, la brocha...

Sé que hoy en día no tiene mucho sentido, ya que ahora hay muchísima más información sobre el contouring y muchísimas alternativas mejores y asequibles. Sin embargo, sigue en el mercado, sigue en el stand de Maybelline y creo que merece estar incluido en esta lista.

Para empezar lo que más odio: tiene muchísimo shimmer. Vamos, que parece que en vez de iluminar te has echado purpurina por la cara. Segundo: ¿qué clase de distribución es esa? ¡Si apenas se puede coger bien el iluminador! Tercero: el tono de contorno es más oscuro de lo que a mí me gustaría. Cuarto: la brocha es horrible (repito lo anterior: lo compré por desinformación, pero ahora nadie en su sano juicio usaría esa brocha porque hay miles en cualquier tienda bien identificadas).

Mi alternativa: yo soy muy particular en este sentido, así que primero me doy toques con un pincel iluminador, después contorneo con polvos bronceadores y, finalmente, añado iluminador en polvo (¡sin shimmer!).





Esto ya lo dije cuando hablé de mi maquillaje diario. Os adelanto que no fui capaz de acabar el bote porque no me iba absolutamente nada bien y me compré otra base. Reconozco que no es un mal producto, es decir, no es como en la paleta anterior de Maybelline que no se lo recomendaría a nadie, sino que el problema es personal.

En primer lugar, no acertar con el tono es culpa mía. Puede que esta gama no se acerque a mi tono ideal, pero la que no elegí bien fui yo. En segundo lugar, es muy fluida para mi gusto, pero eso no significa que no le pueda gustar a nadie más. Yo profiero las bases mate con ese efecto aterciopelado y este producto es totalmente lo opuesto.

Es una pena porque me hablaron muy bien de la gama Healthy Mix, pero no ha funcionado para mí.

Mi alternativa: precisamente como tuve este problema con el tono y me iba tan bien el concealer de la gama Fit me! de Maybelline, me hice con su base matificante que, supuestamente, se adapta a tu tono de piel. Tampoco estoy especialmente contenta, peeeero está a años luz del desastre de Bourjois. *Tengo más bases, pero solo suelo hablar de la "principal" que utilizo.




3- They're real! Sexy on the run pack de Benefit

Por como habla la gente de Benefit, este pack debería haberme encantado, pero no ha sido así. Lo compré entusiasmada en las pasadas rebajas por 18 euros y no ha hecho más que decepcionarme desde entonces.

Por partes.
-El delineador: lo resumiría como "WTF is this?". De nuevo, no es que el producto sea malo en sí, sino que a mí este formato no me ha funcionado. Pensé que sería sencillo de usar, pero no me parece nada práctico. Yo me quedo con los delineadores convencionales. De todos modos, si las otras marcas no sacan uno similar al mercado será por algo...
-La máscara They're real!: no está del todo mal el modo en que deja las pestañas, pero no es ni de lejos mi favorita. Por otro lado, el color de la marrón no me va para nada, con lo cual es un producto que no voy a usar y que me toca tirar o regalar.
-El desmaquillante de ojos: esto es lo único que se salva y, de hecho, ha sido genial poder llevármelo de viaje por su tamaño. No obstante, no he pagado 18 euros para una talla mini de un desmaquillante de ojos, por bueno que sea.

Mi alternativa: (sin tener en cuenta el formato mini, que es genial para viajar) mi delineador fetiche ahora mismo es el Eyeliner Superlast Waterproff de Essence / mi máscara de pestañas ideal está por descubrirse porque soy muy exquisita con esto pero mi favorita sigue siendo False Lash Mariposa -y sigo en espera para la Rebel Eyes de Gosh, que está agotadísima- / y mi desmaquillante de ojos es el bifásico de L'Oréal ahora mismo.


4- Master Strobing Stick de Maybelline

No sé exactamente qué es lo que falla en este stick, a decir verdad. Personalmente, no me gusta el shimmer y tiene bastante, pero creo que es más una acumulación de circunstancias. Mi tono de piel también juega mucho aquí, por lo que puedo entender que a otras personas les encante. 

Desde mi punto de vista, el planteamiento ya es erróneo. Lo venden como un producto con el que hacerte el strobing de forma rápida y sencilla, pero no hace strobing en absoluto. Creo que les hubiera ido mejor si lo hubieran vendido como un iluminador en stick y ya está. La técnica del strobing no debería utilizar este tipo de iluminador, sino más bien un "highlighter" en su más estricto sentido.

Con esto quiero decir que este iluminador sirve para dar un toque de luz en ciertas áreas (parte superior de los pómulos, etc), pero quiere ser un "highlighter" que sirva para poner el foco en diversas zonas del rostro. Recordemos que el strobing es quitarle la parte oscura al contouring, por lo que hay que saber muy bien esa sutil (o no tan sutil, depende para quién) diferencia entre "iluminador" y "highlighter".

Mi alternativa: uff, por partes. En lo que a strobing se refiere, como técnica, utilizo el pincel iluminador Lumi Magique de L'Oréal (es decir, es un HIGHLIGHTER). Para iluminar, utilizo los polvos iluminadores Strobelight Instant Glow en el tono 06 Moon Glow de Milani (es un ILUMINADOR). Si no los distinguís porque las marcas y las tiendas los denominan igual (pasa muchísimo), una pista puede ser el término "glow".


5- Paleta Luxury Eye Shadow Palette de Astor (Style is eternal 200)

El hecho de que Astor solo tengo una paleta de sombras ya os da una idea de por qué fue un fracaso absoluto. La compré cuando no tenía mucha idea de maquillaje de ojos y quería iniciarme. Me pareció una paleta asequible que explica de forma fácil dónde se debe aplicar cada color y para qué sirve. Y eso está muy bien, sí, pero no vale para nada si la sombra no tiene calidad ninguna.

No pigmenta absolutamente nada. Pero nada. Y luego, de repente, te pone un pegote de color super fuerte, así, de la nada. No puedo decir que esto lo hagan las paletas de los otros colores que tienen, pero esta en concreto sí. Obviamente, ya no te dan ganas de probar más. La acabé tirando a la basura. Y el dinero también.

Mi alternativa: literalmente cualquiera. Fuera de bromas, no tengo otra paleta con una colección de tonos similar, pero por el precio y las "instrucciones" recomendaría las de Wet'n'Wild.



6- Brow Artist Sculpt de L'Oréal Paris

Os juro que no sé si este es mal producto o es que soy yo que no sé usarlo bien (hay muchas probabilidades de que sea lo segundo). Sea como sea, está claro que no ha funcionado para mí, pero tengo que puntualizar que no lo odio y, de vez en cuando, aún lo uso. 

Lo que no me gusta de este producto es que deja un pegote en las cejas. Y creedme que en el tono fue en lo único que no me confundí al comprarlo porque es calcado a mi color natural. Además, el tema este de tener el cepillo doblado no termina de cuajar. Después de delinearlas, te manchas toda otra vez.

¡Si es que estas cosas innovadoras no son para mí! Mi psicomotricidad es nula y, claro, pasan estas cosas. También os digo que yo creo que aquí L'Oréal se columpió un poco. Quiso ser ambiciosa y no le salió bien. Al final, es mejor comprarse el delineador por un lado y el cepillo por otro.

Mi alternativa: mi forma favorita para hacerme las cejas es combinar el lápiz delineador Precision Brow Pencil de Nyx con los polvos Eyebrow Cake Powder, también de Nyx.


7- Paletas de Essence

Lo pongo así en general porque he probado dos: Million Nude Faces #BeYOUtiful y In Love with Rose Happy Ever After (madrecita, qué nombres). No son las peores paletas del mundo, de hecho son mejores que la antes mencionada de Astor, pero no terminan de gustarme. No pigmentan lo suficiente, son polvorientas y es difícil hacerte un look completo y decente con ellas.

Este es uno de esos productos que si te preguntan si los recomiendas dirías que no, pero que tampoco pasa nada por comprarlas porque, al fin y al cabo, cuestan 5 euros. Como yo ya las tengo, las sigo usando de vez en cuando, sobre todo la Nude, y tampoco pasa nada. Eso sí, la tengo que combinar con otras paletas porque no se puede hacer mucho con ellas por sí solas.

Mi alternativa: no tengo otras paletas justamente con estos tonos y de este tamaño (¡sigo en ello!).



COSMÉTICA Y CABELLO

1- Champú Original Remedies de Garnier (miel)

De nuevo, ha sido uno de los productos low cost para cabello más comentados y, otra vez, no ha funcionado para mí. Repito que eso no significa que no funcione para otros, ya que cada persona tenemos características diferentes. En mi caso, el champú me dejó el pelo completamente estropajoso y dañó mi cuero cabelludo.

En su defensa diré que tengo dermatitis seborreica y mi cuero cabelludo se daña con facilidad, por lo que es mejor que utilice champús más especiales o de uso frecuente. Pero, bueno, es mencionable en caso de que alguien con mis características quiera probarlo.

Mi alternativa: (sin mencionar los champús especiales) soy muy fan del champú Pureza de Yves Rocher.




2- Champú seco Gliss para pelo castaño

Mi mente no alcanza a comprender cómo es posible que me guste -y haya utilizado frecuentemente- el champú seco normal de Gliss y su versión específica para cabellos castaños sea semejante 💩. En este producto ya sí que no os digo eso de "que no me guste a mí no significa que..." porque no se lo recomiendo a nadie.

Básicamente porque cada vez que te tocas el pelo se te queda la mano negra. NEGRA. Que sí, que efectivamente elimina el efecto del pelo graso y da volumen, pero no se puede consentir que no te puedas tocar la cabeza en todo el día. Y menos cuando hay marcas que te dan el mismo producto con una calidad normal.

Mi alternativa: Batiste y Douglas. Ambos funcionan muy bien.




3- Vitamin C Skin Boost de The Body Shop

Me lo compré ilusionadísima porque necesitaba el efecto de la vitamina C en mi piel para iluminar el rostro. La chica de la tienda dijo que era maravilloso. Y yo, sinceramente, después de usarlo un tiempo... Es que no sé... No noté absolutamente ningún cambio en mi piel. No discuto que a muchas chicas les haya encantado, pero para mí ha sido como muy "???". 

Mi alternativa: me vais a matar porque el precio no tiene absolutamente nada que ver, pero estoy usando el sérum Powerful-Strength Line-Reducing Concentrate de Kiehl's. Y con este sí se nota una diferencia. Además, gracias a la sensación de calor que da, notas efecto cuando te lo echas (que no sé yo si será un truquito de marca, pero ahí está).


4- Aceite seco Monoï de Tahiti de Yves Rocher

Mi odio hacia el shimmer me hace odiar profundamente este producto. Lo regalaron en Yves Rocher este verano y, evidentemente, lo probé con toda la emoción del mundo. Sobre todo porque es maravilloso cuando te lo echas en la mano. PERO cuando te lo empiezas a esparcir... Es como si te hubieras echado purpurina de carnaval.

Lo probé tanto en cuerpo como en pelo. Y, en verdad, en el cuerpo tiene un pase porque recuerda (lejanamente) al efecto que hace la mezcla de hidratante + iluminador líquido dorado y deja las piernas bonitas. No obstante, en el cabello es un auténtico desastre. Lo deja oleoso, como si no te hubieras lavado en tres días. Esa sensación no me gustó nada.

Mi alternativa: pues no tengo, la verdad, porque era la primera vez que lo usaba #ShameOnMe.